Para mí, colaborar con Pálido Punto de Luz en estos quince años ha sido un verdadero punto de inflexión en mi vida. Recuerdo la primera vez que mis profesores Armando Meixueiro y Rafael Tonatiuh Ramírez me invitaron a sumarme a este proyecto. Yo tendría poco más de veinte años y estudiaba la carrera de Comunicación en la Universidad Anáhuac México Norte.
Me sentí profundamente feliz: alguien a quien yo admiraba había reconocido un talento en mí, y esa invitación no solo significaba publicar mis cuentos y poemas, sino algo aún más valioso: me abría la puerta a confiar en mí misma. Y eso siempre se los voy a agradecer.
Era una joven chiapaneca recién llegada a la Ciudad de México. Una amante de las letras, de los libros y de los autores, que fue descubierta por otros soñadores empedernidos. Ver mis escritos en las páginas —digitales e impresas— de Pálido Punto de Luz fue la confirmación de una vocación que siempre había estado ahí, desde mis primeros poemas memorizados en la infancia, desde aquellas páginas de mis íntimos diarios.
Hoy, mientras escribo mi primera novela, vuelvo la mirada atrás y reconozco con gratitud el camino recorrido. Doy gracias a mis queridos profesores por haber compartido este sueño conmigo, por pensar en mí y permitirme ser parte de esta historia que ya lleva quince años encendiendo la palabra.
Ustedes han sido inspiración. Su tenacidad, amor y pasión por la literatura, el cine, las artes y la educación han dejado una huella imborrable en mi vocación y en mi propósito. Su labor trasciende lo académico: educan con alma, con valentía y con coraje. Sus consejos me acompañan cada vez que escribo, como semillas que siguen dando fruto.
Celebrar quince años de una revista es celebrar la persistencia de la palabra y la alegría de compartirla. Es constatar que la literatura sigue viva cuando encuentra eco en otros, cuando lo personal se vuelve colectivo. Pálido Punto de Luz es un refugio y un puente: un espacio donde convergen voces diversas que, al unirse, forman un coro. Me siento feliz de ser parte de este universo y de ver cómo sigue creciendo, expandiéndose hacia nuevos lectores gracias a los medios digitales e impresos.
Muchas felicidades por estos quince años. Que la revista siga siendo ese faro, ese polen necesario que viaja y fecunda nuevas ideas, sueños y lecturas. Larga vida a Pálido Punto de Luz.
Con cariño y gratitud,
*Puedes encontrarme en Instagram o Facebook como @sofia_suarez_artindumentary, donde comunico a través del arte y el diseño textil con historias que derivan de mis pinturas, poemas y cuentos.
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