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Jueves, Mayo 14, 2026

Como en otras épocas de la historia, nos encontramos frente a cambios sociales paradigmáticos y desafiantes. La revolución tecnológica que atestiguamos y de la cual formamos parte, nos obliga a pensar, cuestionar y reflexionar sus efectos (en todos los sentidos) sobre la sociedad, el ser humano, la naturaleza, la salud, la vida en general. En los últimos meses se ha podido observar la inauguración pública de la lucha comercial por el desarrollo de la inteligencia artificial (I.A.) y la acelerada incorporación de estas a la vida cotidiana en todos sus aspectos, desde lo educativo, profesional, hasta en la salud mental de los individuos. Editar fotos, generar videos y modificar la voz cada día resultan más cotidianos y difíciles de discernir. Bajo la promesa de hacer las cosas y la vida más “fácil”, la I.A. ha irrumpido con fuerza posicionándose con gran velocidad bajo la promesa de resolver problemas y dudas, o planificar trabajos, pero sobre todo se rápidamente se va significando como repositorio del saber, la razón y la “verdad”.

Lo anterior ha motivado un intenso debate en torno a los efectos que esto podría (o está) ocasionar. En ese sentido, las siguientes líneas intentan reflexionar respecto a la relación que podrían tener espacios como el que representa Pálido punto de luz, frente a un fenómeno que crece de manera acelerada como es el uso de la inteligencia artificial.

De acuerdo con Luis Villoro (2013), algo que caracterizó la irrupción del pensamiento moderno principalmente fue la instauración de una racionalidad instrumental. Nos muestra cómo mediante el pensamiento, la razón y la reflexión, se transitó de la edad media a la modernidad. Explica de qué manera los humanistas del renacimiento descubrieron que el hombre es capacidad de disrupción, y que en el pensamiento moderno se expresa la sustitución de la fe en las convicciones heredadas por la tradición, la fe por la razón,

Esa forma de racionalidad opera no sólo en la técnica sino también en la organización de la sociedad moderna […] La razón tiene también una función teórica explicativa, en la ciencia, y una función práctica, al promulgar normas éticas de universal observancia. El proyecto del pensamiento moderno es transformar todas las cosas en razón, para comprenderlas y dominarlas (Villoro, 2013: 72).

Ese proyecto de lo moderno, Bolívar Echeverría (2009) lo describiría, como aquellos comportamientos que sustituyeron a la constitución tradicional de la vida como resultado de mostrar que eran obsoletas, inconsistentes e ineficaz, una de las expresiones de esto se manifestó en la

confianza en una técnica basada en el uso de la razón […] Lo moderno reside en esta confianza en la eficacia inmediata (“terrenal”) de la técnica […] Se trata de un fenómeno que se amplía y complementa con otros aparecimientos igualmente modernos , como sería por ejemplo la experiencia “progresista” de la temporalidad de la vida y el mundo […] Una versión espacial o geográfica de este progresismo se presenta en otro fenómeno moderno: la determinación de la ciudad como el propio lugar de lo humano (Bolívar Echeverría, 2009: 8, 9).

La edificación de la modernidad sobre estos y otros fenómenos, sus prácticas, contradicciones, así como las consecuencias que esto tuvo sobre la vida del ser humano, derivó en el desarrollo de una crítica y lucha ideológica que se encargó de cuestionar, interpretar y proponer formas alternar a este modelo de civilización, advirtiendo entre otras cosas, su insostenibilidad e inviabilidad a largo plazo. Ejemplo de ello ha sido la teoría crítica y otros enfoques que se han encargado de analizar las estructuras sociales, teniendo como objetivos defender el derecho a ser y seguir siendo diferente, la autonomía, la emancipación y el cuestionamiento a un modelo hegemónico de dominación.

Sin embargo, en el paso de los siglos, la humanidad fue siendo testigo del agotamiento del pensamiento moderno (posmoderno o modernidad líquida). Para autores como Castoriadis, la sociedad entró en una etapa en donde se ha dejado de cuestionar a sí misma, una sociedad que ya no reconoce otra alternativa, otra sociedad (Castoriadis, en Bauman, 2017: 28).

Por otro lado, para autores como Bauman (2017) el problema que enfrenta la sociedad contemporánea, radica en que la crítica y la reflexión de la era posmoderna o modernidad líquida, la hospitalidad a la crítica ha tomado un sentido “totalmente nuevo y ha encontrado el modo de acomodar el pensamiento y la acción críticos permaneciendo a la vez inmune a los afectos de ese acomodamiento” (Bauman,2017: 29), lo que significa que dicha hospitalidad toma distancia con la crítica que hicieron los fundadores de la escuela crítica (preocupados por el tema del orden y orientada hacia la emancipación), lo que da lugar a lo que Bauman llaman la “crítica estilo consumidor”.

Este síntoma de la crisis de la razón se ha expresado de distintas maneras y latitudes del pensamiento, en las prácticas cotidianas y la vida del planeta. Una de esas expresiones ha sido bajo el enfoque de la sustentabilidad y los estudios del medio ambiente, a través de la crítica al modelo de civilización y la irracionalidad ambiental que dieron como resultado la noción de la crisis ambiental, la cual

refleja la forma en que hemos comprendido al mundo y del conocimiento con el cual lo hemos transformado; del proceso de racionalización que ha desvinculado a la razón del sentimiento, al conocimiento de la ética, a la sociedad de la naturaleza. Es una crisis de la razón que se refleja en la degradación ambiental y en la pérdida de sentidos existenciales de los seres humanos que habitan el planeta tierra” (Leff, 2024: 151).

El surgimiento de la crisis de lo ambiental como un campo de estudio, ha dado lugar a una gran cantidad de líneas de investigación en donde convergen distintas ciencias, enfoques, filosofías y materias de estudio en general. Uno de ellos fue la educación, un campo de estudio donde emerge la educación ambiental, el cual, funda lo que Enrique Leff denomina un nuevo saber que desborda el conocimiento objetivo de las ciencias. De esta manera desde el saber ambiental, se ha impulsado la utopía,

como construcción de la realidad desde una multiplicidad de sentidos individuales y colectivos […] es una inquietud sobre lo nunca sabido, lo que queda por saber sobre las condiciones de la vida. Es el saber del que emerge lo que aún no es en el por-venir de la vida y construye nuevos mundos en la inminencia de la vida (Leff, 2024: 176).

La construcción del saber ambiental, en medio de la crisis ambiental, ha requerido de grandes esfuerzos para impulsar la transformación de prácticas que hagan posible una realidad distinta. La educación ambiental ha sido una manera de abrir camino para la discusión, la reflexión y posibilidad de cambios. Desde distintos ámbitos, como la creación de planes de estudio, el impulso de la investigación y la creación de espacios para el diálogo del saber ambiental. De ahí que esfuerzos como pálido punto de luz cobren un sentido y una importancia tan grande.

A lo largo de 15 años, al igual que la icónica fotografía del Voyager 1, que inspiró a Carl Sagan a escribir su visión de futuro humano, Pálido punto de luz ha sido la mirilla a través de la cual muchos nos hemos podido asomar hacia la construcción de una realidad distinta y alternativa. Ha sido un espacio donde la crítica al modelo civilizatorio se ha dado desde las prácticas cotidianas en la escuela. Bajo el pretexto de hacer educación ambiental, ha impulsado la imaginación, la creatividad, el desarrollo de habilidades y capacidades de muchas y muchos para transformarse a sí mismos y a su entorno. Mediante el análisis del cine ha permitido reflexionar sobre el impacto de la crisis ambiental en la vida de las personas, los lazos sociales, la organización en los territorios, las comunidades y la degradación de los ecosistemas.

El contexto en que surge un espacio como Pálido punto de luz, sin duda se ha transformado. La crisis ambiental o de la razón, se ha profundizado. En las vísperas del siglo XXI la idea de un mundo distinto parecía aún más viable, sin embargo, a la luz de la revolución tecnológica que experimentamos, esa utopía de pronto parece alejarse. Ejemplo de ello es la guerra tecnológica que las compañías han emprendido, la cual representa la lucha por el control hegemónico del pensamiento, la sofisticación de los dispositivos de control, a través de la incorporación de la inteligencia artificial a todos los ámbitos de la vida cotidiana. Sin poder conocer y explorar todos los efectos que esto tendría sobre la vida del ser humano, hay algunos indicios que nos pueden ayudar a comprender la gravedad de las posibles consecuencias.

Por ejemplo, recientemente Microsoft publicó su estudio denominado “El impacto de la IA generativa en el pensamiento crítico: Reducciones autoinformadas en el esfuerzo cognitivo y efectos en la confianza a partir de una encuesta a trabajadores del conocimiento” (Hao-Ping, et. al. 2025) el cual encuestó a 319 trabajadores al menos una vez por semana, con el fin de modelar cómo ejercen el pensamiento crítico al utilizar estas herramientas y cómo la IA generativa afecta su esfuerzo percibido al pensar críticamente. De las conclusiones del estudio se encuentra que al analizar 936 ejemplos reales de uso de estas herramientas que compartieron los participantes, se encontró que los trabajadores del conocimiento ejercen pensamiento crítico principalmente para asegurar la calidad de su trabajo, por ejemplo, verificando las respuestas frente a fuentes externas. Sin embargo, también concluyó que, aunque la IA generativa “puede mejorar la eficiencia del trabajador, también puede inhibir el compromiso crítico con el trabajo y potencialmente conducir a una dependencia excesiva a largo plazo de la herramienta, así como a una disminución de las habilidades para resolver problemas de forma independiente” (Hao-Ping, et. al. 2025). Lo anterior, debido a que una mayor confianza en la capacidad de la IA generativa para realizar una tarea se relaciona con un menor esfuerzo de pensamiento crítico.

Es decir, se da cuenta que la autoconfianza específica de un usuario para la tarea y la confianza en GenAI predicen si se pone en práctica el pensamiento crítico y el esfuerzo para hacerlo en tareas asistidas por GenAI. A mayor confianza en GenAI se asocia con un pensamiento menos crítico, mientras que una mayor autoconfianza se asocia con un pensamiento más crítico.

Los resultados de este estudio debería ser materia de preocupación, en virtud de que existe un aumento en la confianza por parte de los individuos en la I.A., al grado que se han reportado el aumento de casos donde ésta es utilizada como confidente, consejera y hasta “cuidadora” de la salud mental. Esto podríamos interpretarlo como una profundización del síntoma de la crisis ambiental, en tanto manifestación de la desvinculación de la razón del sentimiento y el conocimiento de la ética ¿A caso un algoritmo actúa éticamente al brindar la información que podría dañar a un individuo?

Frente a este contexto, es que vale la pena preguntarse ¿un Pálido punto de luz es más necesario que hace 15 años? Sin lugar a dudas. El esfuerzo realizado por quienes han coordinado a lo largo de estos años se convierte en un referente importante, sobre todo en medio de una sociedad donde los dispositivos de dominación se perfeccionan y se invisibilizan aún más; ante la pérdida del pensamiento crítico y la reflexión; donde los efectos en la naturaleza de la crisis ambiental se profundizan, la biodiversidad se agota de manera acelerada y los recursos naturales escasean frente a un mercado completamente ajeno a los reclamos de la naturaleza; donde la “realidad” se vuelve más compleja de distinguir y discernir entre fakes news y el uso de la inteligencia artificial; y la vida se degrada a su mínimo valor, resultan indispensables muchos pálidos puntos de luz, que nos recuerden que la utopía sigue siendo posible; para no olvidar lo que dijo Eduardo Galeano, que la utopía está en el horizonte y es el faro que nos sirve para saber hacia dónde caminar.

Enhorabuena, por otros 15 años más de Pálido punto de luz.


Referencias

Bauman, Zygmunt (2017). Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México.

Leff, Enrique (2024). Discursos sustentables: De cómo la crisis ambiental se transformó en crisis civilizatoria, Siglo XXI, México.

Villoro, Luis (2013). El pensamiento moderno. Filosofía del renacimiento, Fondo de Cultura Económica, México.

Hao-Ping (Hank) Lee, Advait Sarkar, Lev Tankelevitch, Ian Drosos, Sean Rintel, Richard Banks, Nicolás Wilson (2025). El impacto de la IA generativa en el pensamiento crítico: reducciones autoinformadas del esfuerzo cognitivo y efectos en la confianza a partir de una encuesta a trabajadores del conocimiento, disponible en https://www.microsoft.com/en-us/research/publication/the-impact-of-generative-ai-on-critical-thinking-self-reported-reductions-in-cognitive-effort-and-confidence-effects-from-a-survey-of-knowledge-workers/

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Mario Patrón

El timbre de las 8

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández
“pálido.deluz”, año 15, número 180, "Número 180. Aniversario Pálido punto de luz. (Septiembre, 2025)", es una publicación mensual digital editada por Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández, calle Nextitla 32, Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo, Ciudad de México, C.P. 11420, Tel. (55) 5341-1097, https://palido.deluz.com.mx/ Editor responsable Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández. ISSN 2594-0597. Responsables de la última actualización de éste número Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández, calle Nextitla 32, Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo, CDMX, C.P. 11420, fecha de la última modificación agosto 2020
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