“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla.”
Gabriel García Márquez
Diez años después de que todos creyéramos por vía mediática (la TV a blanco y negro, que el hombre había llegado a la luna aquel 20 de julio 1969) un astrónomo, astrofísico y cosmólogo, una de las mentes más impresionantes de los últimos tiempos, me refiero a Carl Sagan, nos regaló y dejó esta reflexión, que sumo aquí al epígrafe de nuestro entrañable Gabo, porque desde mi perspectiva ambas dan sustento, a este documento.
Después de que el proyecto Voyager, que dejo nuestra atmósfera terrestre en 1979, nos regalara la primera fotografía a más de 600 años luz de distancia, donde, en las propias palabras de Sagan, era una mota de polvo, en un rayo de luz, diremos aquí un PÁLIDO PUNTO DE LUZ.
Me permitiré hacer aquí una analogía académica tomando fragmentos del maestro Sagan para explicar el leitmotiv del vals de la quinceañera que celebramos hoy, declaro a los genios mundiales Gabriel García Márquez nuestro Gabo y al genial Carl Sagan como los dos primeros y originales chambelanes de esta fiesta del conocimiento a la par que banquete de fraternidad educativa que ya por quince años nos han convidado para nuestra fortuna en este, nuestro crisol de realidades educativas al que convergemos en Pálido Punto de Luz todos.
Aquí la crónica de lo referido aquel 1979 por Carl Sagan.
"Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Considera de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez oíste hablar, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada “super estrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.”
Aquí Gabo y Sagan se unen, es sabido que la obra cumbre Cien años de soledad, de Gabo en un principio él pensó en llamarle sencillamente LA CASA porque a su decir ahí sucedía todo y esto es lo que Sagan describe magistralmente al referirse a; “La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido."
Quise traer esta que estimo una profunda reflexión de origen y vida para nuestra revista electrónica de educación en la que convergemos todos ya sea como estudiantes, maestros, autores, lectores, críticos , digresores y un hasta detractores, porque Pálido Punto de Luz, es plural e incluyente y permite el diálogo y aún el debate profundo y profesional, tan necesario en la arena educativa y como corolario he de señalar que el mérito de ello sólo se debe a contar con los otros dos chambelanes de lujo de nuestra quinceañera, ellos son; sus directores editoriales Armando Meixueiro Hernández y Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán, maestros de vocación, doctores en dirección de este espacio esencial en la vida educativa de la Universidad Pedagógica Nacional y otros muchos ámbitos educativos en donde sabemos su influencia llega, vaya nuestro abrazo a estas dos férreas columnas Meixueiro y Tona, que mantienen a nuestra quinceañera en pie, ENHORABUENA A TODOS Y LARGA VIDA A PÁLIDO PUNTO DE LUZ .
Y sigamos haciendo las historias de nuestra casa educativa para contarlas, eso lo digo yo.
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