Con la colaboración de los estudiantes del grupo 7º. Matutino de Pedagogía UPN 095
Algo que ha demostrado el cine –particularmente el dedicado a la educación─ es la amplia gama de situaciones en las que se desarrolla la práctica educativa. En diferentes cinematografías a lo largo y ancho del mundo y en más de ciento veinte años de producciones fílmicas, existe todo tipo de docentes: formados, entregados, abnegados, displicentes, críticos, comprometidos, tradicionales, innovadores, castrantes, temporales, trascendentes, indisciplinados, transformadores, institucionales o iconoclastas, perseguidos o cazadores, disciplinarios, flexibles, rígidos, relajados, y un largo etcétera.
También, y casi en consecuencia de lo anterior, dependiendo de la trama, existe una gran variedad de estudiantes en este subgénero del cine dedicado a los ámbitos escolares: solidarios, estructurados, indisciplinados, distraídos, flojos, aplicados, atentos, formales, en huida, en situaciones ventajosas o desfavorables.
Del mismo modo, esos filmes dejan ver el tipo de institución en donde suceden los hechos de la historia. Hay instituciones autoritarias, prestigiosas, rurales, urbanas, en suburbios, dependiendo de la clase social o barrio, creativas, tradicionales, insipientes y consolidadas, fruto de la experimentación teórica o ancladas a la inercia de los tiempos.
El filme Steve (Mielants, T., U.K. 2025) nos propone aproximarnos al contexto de la educación para jóvenes problemáticos de los años noventa del siglo XX en Inglaterra. Una escuela experimental que es al mismo tiempo albergue, casa hogar y una última alternativa para adolescentes que han sido rechazados por todos, incluso por sus familias.
Es una casa hogar dirigida por un maestro maduro (Steve) que como profesor es bastante efectivo, pero en lo administrativo parece tener todo en contra: tiene problemas recurrentes con la conducta de los estudiantes que se agreden permanentemente. Del mismo modo, tiene conflictos con las autoridades educativas y de financiamiento, en un contexto en el que se evalúa a las instituciones y si no llegan a estándares, se pueden vender o simplemente desaparecer. Por si fuera poco, Steve comienza a tener también problemas con sus fugas personales, que se da al evitar la realidad aplastante, como el consumo de alcohol y alguna droga.
La cinta nos muestra la importancia de contención que tiene la escuela para los jóvenes que son rechazados por la sociedad, a pesar de las circunstancias adversas y limitadas que tienen los ámbitos escolares que con frecuencia parece que se le escapan de las manos institucionales y no los puede contener, particularmente en situaciones violentas. Los maestros que vemos en el filme están preparados académicamente, pero no para ese tipo de estudiantes, ya que son distintos, por lo que el nivel de involucramiento tendría que ser diferente.
La película Steve nos recuerda el proyecto Summerhill ─creado por A.S. Neil en Inglaterra hace un siglo─ que es una propuesta radical de educación no-directiva y que sigue siendo muy controversial desde el punto de vista pedagógico; pero como modelo de educación activa todavía suele ser referido.
En términos cinematográficos recientes, esta película se puede inscribir en cintas que documentan la realidad adversa por la que están pasando los docentes en el mundo entero, como La caza (Vinterberg, T. Dinamarca, 2012); No hagan Olas (Lussi-Modeste T. Francia, 2024) o Armand (Ulmman, H. Noruega/ Países Bajos, 2024); el filme es un grito que pretende dar visibilidad a los grupos, instituciones, alumnos y maestros, marginados o estigmatizados en la sociedad actual.