Queridos, amados desiertos
Quién podría la enorme dignidad del desierto
de Atacama como un pájaro se eleva sobre
los cielos apenas empujado por el viento
Purgatorio, 51
Por el amor llegamos, por el amor subimos,
por el amor se nos volaron los pastos
que nos cubrían, repite entonces el
desierto de Atacama, inmenso, tendido
frente a los Andes, mirándolo.
Es que los ríos entraron sobre el cielo y nos
dejaron huecos, vacíos, quemándonos
como el sueño frente al alba
Es que el amor nos quemó como el sueño y
somos los arenales, somos ustedes, somos
las líneas de Zurita, nos contestan
los desiertos de Chile, infinitos, mudos de
amor, llamándonos