Ian Crouch
The Economist
Traducción Gabriel Humberto García Ayala
La coalición MAGA se resquebraja, y un grupo radical de jóvenes nacionalistas blancos que difunden mensajes provocadores se ha infiltrado en la política republicana. ¿Lograrán ganar la batalla por el futuro del Partido Republicano?
“Mi problema con Trump no es que sea Hitler”, ha dicho el streamer de derecha Nick Fuentes. “Mi problema con Trump es que no es Hitler”. La periodista Antonia Hitchens ofrece un retrato exhaustivo e imprescindible de un movimiento político conocido como los Groypers (llamado así por “un meme de una rana gorda y babosa con manos entrelazadas y expresión de suficiencia”), una creciente masa de jóvenes cuya ideología nacionalista blanca, cargada de ira, se ha extendido desde los márgenes de internet hasta la política republicana convencional. En el centro de este movimiento se encuentra Fuentes, cuyo programa nocturno en streaming atrae a cientos de miles de espectadores.
“Básicamente hay dos cosas que están sucediendo”, ha dicho Fuentes sobre los problemas del mundo. “Genocidio blanco y subversión judía”. Algunos conservadores se han esforzado por desvincular al movimiento de derecha de esta retórica, pero, como señala Hitchens, a los Groypers les resulta imposible silenciarlo o ignorarlo. Aquí hay otras tres conclusiones de su reportaje:
Para los Groypers, MAGA no es lo suficientemente radical. Los miembros del grupo "desprecian a la mayoría de los políticos republicanos", escribe Hitchens, y ven a Donald Trump como un vestigio del pasado, propio de la generación del baby boom. Argumentan que el presidente puede parecer que está destrozando instituciones y normas políticas, pero en realidad está supeditado a ellas. "Es de la vieja escuela, le encanta ser querido, le encanta el sistema", explica una fuente. "No es el tipo de persona que lo va a abandonar".
La guerra en Irán ha sido un punto de inflexión. Las acciones de la Administración en Oriente Medio, incluido su apoyo a Israel, han alejado aún más a estos jóvenes votantes, muchos de los cuales son abiertamente antisemitas. Pero la ruptura va más allá de la mera política identitaria provocadora: al arrastrar al país a la guerra, Trump ha desechado quizás la promesa central de sus campañas de “Estados Unidos Primero”. Como dijo un podcaster de derecha: “Así que conseguimos la ‘conciencia social’ en nuestras fuerzas armadas justo a tiempo para asegurar que sean exclusivamente los jóvenes blancos cristianos de Estados Unidos quienes vayan a morir en el desierto por Israel”.
Los Groypers no son un caso aislado. "La sensación es que todo el sistema es corrupto y odiamos a todo el mundo", explica un estudiante universitario a Hitchens sobre el movimiento. Pero algunas de estas personas alienadas trabajan para políticos republicanos en Washington. Hitchens informa que, según un funcionario de la administración Trump, el porcentaje de empleados que podrían clasificarse como "Zoomers muy radicales y extremistas" ronda el setenta y cinco por ciento. Estas personas no se van a convertir en demócratas pronto; la pregunta, entonces, es: ¿qué tipo de Partido Republicano esperan crear? "Trump es el pionero, la persona que nos abre las puertas a todos", explica un miembro del Partido Republicano. "Él abrió las puertas a esta nueva generación para que tome el relevo".
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