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Viernes, Junio 05, 2026

El desarrollo de los sistemas digitales y entre ellos de la inteligencia Artificial (IA) dentro de los sistemas educativos contemporáneos, representa uno de los mayores desafíos en distintos terrenos, y sin lugar a dudas, uno de ellos es el campo ético y filosófico. Las tecnologías basadas en algoritmos, han comenzado a redefinir los métodos de enseñanza, la manera de evaluar y hasta la producción del conocimiento, transformando de manera importante la relación paradigmática entre los agentes comunicadores del conocimiento y los receptores de este. Lo anterior generando un impacto en las instituciones educativas. Sin embargo, históricamente, un progreso tecnológico, no lo es necesariamente en el ámbito moral. Para Sócrates, la educación debe estar orientada hacia la búsqueda de la verdad y de la virtud, no únicamente dirigida a la acumulación de datos e información (Platón, 2018). En consecuencia, el uso ético de la IA, exige una reflexión importante, que refiera a los valores humanos.

Este desafío es posible explicarlo de manera mas puntual, mediante la analogía con el Deporte. En virtud de que este no constituye únicamente una competencia física, es también un entorno ético, en donde también se prueban los principios de disciplina, honestidad, justicia y respeto. Figuras que han traspasado la barrera del tiempo, como Lionel Messi, Roger Federer, serena Williams, Jackie Robinson, Zinedine Zidane, Walter Payton y Tom Brady, han trascendido el ámbito deportivo, para convertirse en referentes éticos y culturales. En el mismo sentido, la IA en la educación debe aspirar, no solo a la eficiencia, sino también a la formación integral del, ser humano (UNESCO, 2021).

Desde filosofía clásica, Platón (2018) señala que la educación tiene como propósito formar personas virtuosas capaces de actuar con justicia. Por su parte Aristóteles (2009) indica que la excelencia moral se constituye mediante hábitos y acciones reiteradas, orientadas al bien común, estableciendo así la idea de “Ética de la virtud”. Lo anterior resulta pertinente en el entorno digital actual: El uso de la IA en la educación, no debe limitarse al a la automatización de los procesos, debe contribuir al desarrollo de virtudes como lo es la responsabilidad, la honestidad y el pensamiento reflexivo.

Dentro del ámbito deportivo, Roger Federer es un representante de la ética de la virtud, Su carrera destaca por logros adicionales a los deportivos, tuvo la elegancia moral para enfrentar los triunfos y las derrotas. De manera semejante la IA requiere del uso +ético, para tener equilibrio y sensatez. Un sistema educativo que dependa de manera exclusiva de algoritmos, se encuentra vulnerable a la deshumanización del aprendizaje, y su reducción a simples datos estadísticos (Luckin, 2022).

Por su parte Floridi (2023) señala que vivimos en una “Infósfera”, un entorno en donde la información y la tecnología configuran las relaciones humanas. En este contexto, la IA puede participar de manera importante: Puede personalizar contenidos, identificar necesidades de aprendizaje y dar amplitud al acceso educativo. No obstante, también plantea riesgos significativos, en relación con la vigilancia y los sesgos algorítmicos (Williamson, Enyon & Potter, 2020). Tales desafíos refieren a las distintas situaciones éticas vividas en el deporte, donde la intención por el triunfo, puede conducir a coyunturas, como el dopaje, la corrupción o la desigualdad.

Es en la figura de Serena Williams, que permite ilustrar diversas situaciones, A lo largo de su carrera enfrentando situaciones raciales y de género. Análogamente, la IA presenta sesgos presentes en los datos, de los que se basa en su actuación. (Zawacky-Ritcher, et al, 2021). La ética educativa requiere de tecnologías construidas para ser inclusivas y transparentes, que garanticen la igualdad de oportunidades para todas las personas (UNESCO, 2021)

Kant (2012) señala que los seres humanos debes ser fines en si mismos y no únicamente como medios. Este concepto resulta esencial para entender y comprender los límites éticos en la IA relacionada a la educación. Si los estudiantes son reducidos a métricas o perfiles automatizados, la educación se encuentra en el riesgo de perder la dimensión humana. En este sentido la tecnología en sentido amplio, debe permanecer subordinada a la dignidad humana.

Otra historia relevante, refiere a Jackie Robinson, que se constituye con o un ejemplo de resistencia ética y transformación social. Robinson, quien participó con los Dodgers de Brooklyn, rompió la barrera racial de las grandes ligas de beisbol. Mostrando que el deporte podía convertirse en un instrumento de inclusión social. De manera similar, la IA puede contribuir a la inclusión de la educación en los difieren tes entornos, reduciendo con esto las brechas de acceso y con esto fortalecer las oportunidades de aprendizajes diferentes contextos (Siemens, 2005)

Sin embargo, existen también advertencias sobre los riesgos de un desarrollo tecnológico descontrolado. Bostrom (2022). Que la IA, desarrollada de manera anárquica, es capaz de generar situaciones imprt5evisibles. ante una ausencia de marcos éticos y regulatorios.

La dimensión ética puede observarse en figuras como Tom Brady y Walter Payton, que simbolizan la disciplina y responsabilidad. Cualidades necesarias también en los grupos a agentes sociales como los docentes, estudiantes que utilizan e implementan tecnologías de IA en sus entornos. La innovación educativa requiere de un liderazgo ético, y no solamente destreza técnica.

Finalmente, la educación debe mantener y no perder su dimensión humanista, frente a sociedades que presentan desarrollos tecnológicos cada vez mayores. La IA es una herramienta poderosa, pero incapaz de sustituir la empatía, el dialogo y la sensibilidad que caracteriza al autentico acto educativo. Así mismo Piaget (1970) y Vygotsky (1978) señalan que el aprendizaje auténtico surge en la interacción humana, la construcción social del conocimiento y el desarrollo progresivo de la conciencia.

En conclusión, la relación entre ética, educación. IA y el deporte, revela que la calidad humana y educativa, no depende únicamente del rendimiento, sino también de la integridad moral que guía cada acción humana. Así como los deportes pierden legitimidad sin el juego limpio, la educación pierde sentido, cuando la tecnología se utiliza sin responsabilidad moral y ética. Uno de los retos actuales es construir entornos tecnológicos inspirados en valores humanistas que fortalezcan la dignidad, la justicia y el desarrollo integral de las personas actuales y de las generaciones que vienen.


Referencias.

Aristóteles. (2014). Ética a Nicómaco (Trad. Julio Pallí Bonet). Madrid: Gredos. 

Bostrom, N. (2024). Deep Utopia: Life and Meaning in a Solved World. Ideapress Publishing

Floridi, L. (2023). The Ethics of Artificial Intelligence: Principles, Challenges, and OpportunitiesOxford University Press.

Kant, I. (2025). Fundamentación de la metafísica de las costumbresMéxico: Editorial Akal.

Luckin, R. (2022). AI for Schoolteachers.USA. CRC Press

Moravec, J. (2013). Knowmad Society. Minneapolis: Education Futures

Piaget, J. (2001). Psychology of Intelligence.Londres. Routledge.

Platón. (2024). La República . Editores Mexicanos Unidos.

Siemens, G. (2005). Connectivism: A learning theory for the digital age. International Journal of Instructional Technology and Distance Learning, Recuperado de : https://static1.squarespace.com/static/6820668911e3e5617c36c48c/t/682dadc9690ec5749004d96d/1747824073835/connectivism.pdf

UNESCO. (2021). Recommendation on the Ethics of Artificial Intelligence.Recuperado de: https://www.unesco.org/en/articles/recommendation-ethics-artificial-intelligence

Vygotsky, L. S. (1978). Mind in Society: The Development of Higher Psychological Processes. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Williamson, B., Eynon, R., & Potter, J. (2020). Pandemic politics, pedagogies and practices: Digital technologies and distance education during the coronavirus emergency. Learning, Media and Technology.

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