Vuela alto Axayácatl Abel Ramírez Beltrán
Mercurio
Ciudad de México,(05-03-2026).-Muchas veces vivimos últimos momentos sin darnos cuenta. No somos conscientes de que es la última vez que estamos en un lugar, que comemos un platillo por última vez, que nunca más volveremos a ver a alguien. Tal vez, esta falta de consciencia nos protege de la casi insoportable angustia ante el vacío, ante la nada, que padecemos los seres humanos.
Venus
La última vez que vi a Axayácatal Abel Ramírez Beltrán fue… ¡Maldición! No puedo recordarlo con precisión. Supongo, porque no podía ser de otra manera, que fue en la Unidad 095 de la Unidad Pedagógica Nacional, precisamente donde lo conocí hace unos ocho años. Axa, hermano de mi absoluto maestro, el Dr. Tonatiuh Ramírez, fue de los primeros que me acogió en la extraña, cambiante y a veces conflictiva comunidad de la UPN.
Tierra
Cuando tuve un problema realmente grave a causa de algo que no era mi culpa, pero se buscaba un chivo expiatorio, Axa me dio su apoyo no solo moral, sino como consejero, aliado y compañero. La situación se arregló más o menos, pero continuamos una amistad, tal vez no demasiado profunda, pero sí sólida.
Marte
Tal vez la última vez que lo vi fue dando clase, antes de los dos meses de paro en la Universidad. Seguro sí, me gustaba asomarme a sus grupos porque siempre estaba diciendo algo interesante e izquierdoso a sus alumnos al explicar temas de historia, sociología o vida política. Me parece que era buen profesor, sus clases eran interesantes y muchos de sus alumnos hablaban bien de él.
Cinturón de asteroides
Quizá esa no fue la última vez, sino cuando lo vi llegando, colorado y a las carreras, a la Universidad. A pesar de una vida dedicada a la docencia, aún debía realizar una doble o tripe jornada lo que lo obligaba a correr de un lado a otro para cumplir con horarios y situaciones administrativas que se convierten en una verdadera monserga en la vida magisterial.
Júpiter
No recuerdo bien la última vez. Solo sé que fue definitiva. Axa se enfermó, se puso grave. Me tocó ver a su hermano preocupado por irlo a ver, por brindarle lo necesario para su mejoría. Un día o dos antes de su fallecimiento, Tonah me decía que su hermano saldría adelante nomás que empezara a caminar, lo que nunca logró. Y ahora ya no está más. El maestro, el compañero, mi amigo se ha ido para siempre y de verdad que nos hace mucha, mucha falta.
PDF