En una época donde es difícil hablar de solidaridad porque hay cada vez más individualismo, ahora enfrentamos un nuevo reto, vivir para la paz.
Desde hace años, al darse cuenta del incremento de la violencia y la pérdida de valores, se hizo necesario retomar la educación para la paz, de ayudar a los niños a reencontrar el camino de la empatía y solidaridad, ya que muchos adultos lo perdieron, provocando que vivamos más episodios de peleas entre vecinos, gritos ante la menor provocación e incluso el uso de armas para "resolver problemas". Pero mientras se trata de fomentar la resolución pacífica de conflictos y el uso del diálogo antes de la violencia, estamos viviendo nuevos conflictos mundiales que están dejado cientos de muertos y personas sin hogar.
Este hecho no puede pasar inadvertido, porque es difícil abordar temas como la Segunda Guerra Mundial o la conformación de la ONU sin sentirse un tanto hipócritas o experimentar un enojo inmenso ante la ambición desmedida de algunos jefes de estado que sólo piensan en la expansión de sus territorios y los beneficios que ello conlleva, aunque se pierdan los derechos de los habitantes de la región sólo por sus caprichos.
La educación no puede evadir esta situación, porque se está escribiendo una parte de la historia difícil de ignorar y porque, además, se debe seguir invitando a trabajar por el establecimiento de la paz. Es necesario abogar por todos esos niños sin voz que viven con miedo, esperando la siguiente explosión, mientras algunos otros desaprovechan la oportunidad de estudiar porque creen que ir a la escuela no sirve para nada y se dedican a pasar horas en redes sociales.
Ahora más que nunca se requiere recordar que somos ciudadanos del mundo y no sólo de un lugar, de que las nuevas generaciones necesitan una brújula moral que los ayude a comprender que las necesidades del otro también son importantes y que vivir en paz no es únicamente un discurso que busca tener personas felices, sino una necesidad inmediata para frenar la violencia en las comunidades, promoviendo la tolerancia a las diferencias y ayudando a crear una humanidad más empática.
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