A la memoria del profesor Axayácatl Abel Ramírez Beltrán, mi hermano y también educador ambiental
Estimado Presídium
Autoridades de la Universidad de Colima
Estimados miembros del Comité Organizador
Académicos de Programas Académicos
Educadores Ambientales que nos acompañan y los que serán reconocidos por este IX Coloquio Nacional
Estudiantes y Egresados de Doctorados Maestrías Especializaciones, Diplomados y Cursos de Educación Ambiental
Sean ustedes bienvenidos; estamos por despegar de esta nave coloquial por novena vez. Dispositivo académico que no se le parece a nada. No es un Congreso, una reunión o un seminario. Abróchense sus cinturones de seguridad y pónganse cómodos y atentos.
A lo largo de nueve Coloquios Nacionales de Estudiantes y Egresados de Programas Académicos de Educación Ambiental hemos logrado, en casi 20 años hacerlos itinerantes, del norte al sur y de costa a costa y casi de frontera a frontera, de nuestro querido México, logrando un promedio de 300 participantes en cada uno de ellos.
Ya comienza a ser largo el goce, trayecto y el periplo: inició en la Ciudad de México (2007), paso por Centro de Investigación e Innovación para la Enseñanza y el Aprendizaje, (CIIEA),Teapa- Tabasco (2010), lo retomó la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa, en Mazatlán (2012); luego la Universidad Pedagógica 095 (2014); llegó a la Universidad de Guadalajara (2016). UPN Reynosa / Reserva de la Biosfera El Cielo ( 2018); Universidad Autónoma de la Ciudad de México (2020) ; otra vez UPN 095 (2023) y está ahora en Universidad de Colima (2026), en el océano Pacífico, que hoy nos recibe.
Los Coloquios son ejemplo de muchas cosas, digamos algunas, que además son características de nuestro campo :
La resistencia: Desde el primer coloquio hubo inconvenientes presupuestal, por la apuesta a cobrar lo mínimo y que de agotará lo que se obtenía para no dejar problemas, el 85 % del presupuesto se gastó en dos ponentes internacionales, que valieron la pena; en Teapa enfrentamos las inundaciones por un manejo perverso de las presas; En Mazatlán llegamos con nuestros contingentes y no había sede física del evento, nos ofrecieron primero dos saloncitos en el sótano de un hotel y finalmente negociamos el salón de fiestas del mismo; En el 2014, en la UACEM estalló una huelga y la UPN 095 entramos al quite; el viaje de Tampico a la Biosfera del Cielo en los años terribles de la guerra al narco, fue un road movie de espanto; en el 2020 a pesar de la pandemia la UACM realizó el evento en forma virtual; en la octava ocasión no teníamos ni para hojas o café y aun así lo realizamos sin cobrar un centavo; así que hoy (2026) también resistimos cualquier tipo de invasión externa o interna. Aquí seguimos necios en la resistencia y sin miedo.
La persistencia: Hay varios académicos que no han faltado a estos coloquios y otros que se han vuelto asiduos y adictos. Para los que pido un abrazo y aplauso. Pero también hay una inmensidad que vienen por primera vez. Ojalá este ritual de iniciación los mantenga en el campo de la Educación Ambiental.
La formación: Para los que coordinamos los Programas Académicos, los Coloquios, que traspasaron la frontera de los ámbitos universitarios y se volvieron interinstitucionales se transformaron de ser una sorpresa a una maravilla formativa que se queda en el tiempo; un anclaje institucional que no necesita de convenios firmados, cartas de intención o evidencia en imágenes. En México y el América Latina son referente del campo de la Educación Ambiental colaborando en mantenerlo activo y caminando a su consolidación e innegable reconocimiento social.
Este IX Coloquio se propuso mostrar que la Interdisciplinariedad la hemos ejercido desde hace tiempo en la educación ambiental, que hemos hecho proyectos de aula, de escuela y comunitarios y que el diálogo de saberes es una práctica cotidiana en los Programas Académicos. Seguiremos insistiendo, una y otra vez: el pastiche que es la nueva escuela mexicana tendría mucho que aprender de la educación ambiental crítica y a la mexicana como la que practicamos los posgrados aquí reunidos en forma festiva, rigurosa y cotidianamente. Si tienen alguna sospecha asómense a la cantidad y calidad de ponencias de este IX Coloquio Nacional. A lo significativo de los Reconocimientos y la fiesta de las artes que no tarda en manifestarse.
Hoy son una maravilla los Coloquios porque en los siguientes tres días los hermanos desconocidos o poco conocidos se escucharán y aprenderemos entre todos, de los expertos y los inexpertos. Son una prueba de fuego de saber si lo que estamos investigando se puede enriquecer, vale la pena o tiene algún sentido.
Los Coloquios Nacionales de Educación Ambiental son una sumersión de más 72 horas de gente formadora, formada y formándose en el mejor y más necesario campo de conocimiento que tiene la educación y las ciencias ambientales.
Agradecemos profundamente a la Universidad de Colima y en particular ala Dra. Rosalba Thomas ser los anfitriones de este evento.
Quiero finalizar esta primera intervención, compartiendo que ayer en la tarde asistimos a la Muestra Internacional de cine, proyectada en la hermosa cineteca de Colima, fue un acto regalado por el azar que proyectaran la cinta Sirat ( Laxe, O. España, 2025), al salir de la sala les propuse a mis colegas realizar la crítica con el nombre: Sirat o los síntomas inequívocos de la llegada de la Apocalipsis. Pero hoy estamos en este IX Coloquio al que llamaría, en forma contraria : Las señas y signos de la esperanza ante el caos comandado por alguien de cabello naranja.
¡Otra vez Bienvenidos y muchas gracias por estar acá y que tengan oídos y ojos atentos en la presentación de sus trabajos!
Educar para transformar
Nada humano me es ajeno
Piensa y trabaja
Estudia, Lucha y Trabaja
Palabras leídas en la inauguración del IX Coloquio Nacional de Estudiantes y Egresados de Programas Académicos de Educación Ambiental, el viernes 13 de marzo del 2026, en el Auditorio de la Facultad de Educación de la Universidad de Colima.
PDF