En el actual panorama de países imperialistas disputándose el control de la economía y la política globales, están volviéndose más significativos los discursos decoloniales que cuestionan las narrativas europeas que proponen la colonización como un proceso civilizatorio para los pueblos ocupados. También están tomando fuerza los movimientos civiles que denuncian y se oponen a las invasiones e intimidaciones de los estados poderosos sobre otras naciones a despecho de tratados bilaterales y leyes internacionales.
¿Cómo se puede explicar esta compleja situación a los niños y adolescentes sin caer en disertaciones históricas difíciles de entender, densas y aburridas? La literatura de ficción, especialmente si incluye episodios de aventuras de personajes jóvenes, puede ser una manera eficaz de acercar a las nuevas generaciones a la reflexión sobre los efectos de la dominación colonial en el devenir de los pueblos y sus consecuencias en el presente.
Sobre este tema, quiero recomendar dos obras del escritor Enrique Escalona: el relato para niños Xocólatl, editado por SM en la colección Barco de Vapor en el año 2025 y la novela 1666 publicada por Horson Ediciones Escolares en 2021. El autor de estos libros ha recibido varios premios y menciones por novelas juveniles y cuentos. Ha sido guionista, cronista de viajes y fotógrafo. Actualmente vive en Lyon Francia. En sus redes sociales con frecuencia comparte reflexiones y opiniones sobre problemas sociales y políticos en México y Europa.
Xocólatl es una historia situada en el siglo XVI, justo después de la caída de Tenochtitlan contra los ejércitos de Hernán Cortez y los guerreros aliados tlaxcaltecas. Una niña llamada Ñajk vive sola con su madre en una isla alejada de otros poblados. Su existencia ha transcurrido tranquila, en medio de un entorno natural que les brinda lo que necesitan. Su único pesar ha sido la muerte del padre, probablemente un soldado español que había desertado de las filas del conquistador Cortez. La pequeña es mestiza y habla dos lenguas: el maya de su madre y el castellano del padre; sólo ha convivido con dos personas y las criaturas de la naturaleza, pero tiene una viva inteligencia y observa con atención y curiosidad todo lo que ocurre a su alrededor. Junto con su mamá, Ñajk sabe cultivar el cacao y preparar con él una bebida energizante llamada xocólatl. Un día, su apacible rutina se rompe por la llegada de extraños que obligan a su madre y a ella a acompañarlos a un poblado lejano al que se dirigen en canoa y en largas caminatas. Entre los viajeros se encuentra otra niña llamada Citlalli, cautiva de los mayas, y habla otra lengua: el náhuatl, porque es de origen mexica. Se convertirá en amiga de Ñajk y ambas compartirán una gran aventura. La pequeña Ñajk se ve enfrentada de pronto a reglas, convenciones, ritos, usos y costumbres desconocidos y con los que no siempre está de acuerdo. Acostumbrada a la libertad de la vida solitaria que llevaba, se rebela y cuestiona un orden cultural que no comprende: hay señores caciques que dictan normas de comportamiento; debe participar en ceremonias para honrar a deidades que no conoce; le insisten en que se vista, coma y actúe como los habitantes del pueblo; hay guerreros que vigilan hoscamente a los pobladores. Poco después, la situación se complica todavía más con la llegada de nuevos extraños: encomenderos españoles, soldados con corazas, yelmos de metal y armas que producen fuego; traen con ellos raras bestias: reses, caballos, cerdos, gallinas, incluso un gato; también semillas de plantas diferentes a las del pueblo. Citlalli, la amiga de Ñajk, conoce a esa gente y sabe que puede ser muy peligrosa, sobre porque quieren llevárselas consigo a su lugar de origen, que se encuentra muy lejos, en la otra orilla del mar que ellas no alcanzan a ver. Así que intentarán escapar…
Xocóltl es una amena lección sobre las prácticas de colonización empleadas por los españoles en el continente americano y también sobre las formas de asimilación y resistencia de los pobladores originarios a la cultura impuesta por los conquistadores. Permite a los niños entender lo que significa ese proceso, más allá de los meros hechos y datos que les presentan en los convencionales textos escolares. En la historia se describen de manera colorida la fauna y la vegetación de los altos de Chiapas, en los confines con Tabasco y con Yucatán; también presenta el estilo de vida y las prácticas sociales de los ancestros mayas zoques y como los conquistadores suprimieron elementos culturales de los pueblos originarios y adoptaron otros de manera sincrética para producir nuevos productos, como el chocolate con leche, que actualmente es de consumo popular. El libro contiene 40 bellísimas ilustraciones de Cuauhtémoc Wetzka que estimulan la imaginación y permiten seguir más fácilmente la narración dinámica y emocionante.
La novela 1666 obtuvo el XVIII premio Binacional Valladolid a las Letras entre 80 obras concursantes. Mónica Maristain, una de los jurados de la competencia, afirma que se trata de “una historia de resistencia del pasado y conocimiento del presente: los pueblos originarios son el futuro de nuestra mirada y así lo hace ver Enrique Escalona”.
La historia transcurre en la segunda mitad del siglo XVII, como lo indica el título, cuando ya se había establecido el Virreinato de la Nueva España, y cuenta la resistencia de los pueblos chichimecas al colonialismo a través de una aventura que viven un mestizo y una muchacha huichol. La estructura de la narración corresponde a la de un biombo de 10 secciones, propiedad de una dama española de la Colonia, en el que “se aprecia la Plaza Mayor a ojo de pájaro, viajeros atravesando paisajes admirables, escenas de alegorías, ataques de indios bravos, ceremonias paganas, cactáceas, flores y plantas de las provincias desérticas del norte” (página 205 de la novela) En ese contexto ocurre el peregrinaje de Nawaké, una joven wixárika, hacia la mítica Wirikuta en búsqueda de su identidad y en paralelo con Mercurio Tunales, un hombre que acaba envuelto en la lucha armada contra los chichimecas que dificultan la colonización en el norte de la entonces Nueva España. La resistencia de los pueblos originarios nunca será sofocada del todo y se convertirá en inspiración para el movimiento de independencia casi dos siglos después, en consonancia con lo que afirma la dama española que ve en las mamparas una especie de profecía (página 144):
-Señora, creo que pasa demasiado tiempo viendo ese biombo.
-Tienes razón, ciérralo y ponlo a buen resguardo. Quiero que se conserve para que cuente cosas a las gentes venideras, cuando nosotras seamos cosas del pasado.
-No diga eso…
-Nada es eterno gitana. Roma cayó, Tenochtitlan también y quizá hasta el brillo del sol se extinguirá algún día. Nada es para siempre, nada, ni siquiera el Imperio.
-Que Dios bendiga a nuestra Nueva España, señora y que la haga durar.
-Durará lo que aguanten esos que maltratamos, no más.
La novela 1666 alterna los relatos de Nawaké y de Mercurio justamente como en un biombo y va presentando con lenguaje sencillo y una secuencia narrativa fluida, la cosmovisión de los pueblos originarios wixárika, y los intentos de los señores coloniales para someter a los pueblos chichimecas y establecer nuevos poblados en los agrestes territorios del norte de lo que ahora es México. La sucesión de encuentros entre los diversos personajes de la historia puede estimular en los adolescentes la reflexión intercultural y el pensamiento crítico sobre la opresión de que eran objeto los indígenas y los mestizos, así como los esclavos negros, pero también las mujeres (incluso criollas y españolas) en un sistema patriarcal. Ofrece una opción interesante para conocer algunos aspectos de la sociedad y la economía del virreinato, considerando los efectos que persisten en la actualidad. Es una incursión en el pasado, siguiendo a los dos personajes con los que muchos adolescentes podrían sentirse identificados.
Ambas novelas tienen en común que los contextos históricos están bien documentados, ofrecen tramas de suspenso y aventura en las cuales dan voz a niñas y mujeres jóvenes que intentan encontrar equidad y justicia en una sociedad que las discrimina y oprime. Son relatos que no sólo entretienen, sino que motivan a la reflexión sobre hechos del pasado que han condicionado nuestro presente y que tal vez deberíamos cuestionar y modificar para construir un futuro mejor en el que impere la paz, la convivencia armónica, el respeto y la cooperación, en vez de la dominación, la guerra y el poder del dinero.
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