La palabra de Dios es lo más explosivo y revolucionario que existe para la transformación de las personas, de la Iglesia y de la Sociedad (…). Si he sostenido que el cristianismo no es una religión, ni es una cultura, menos puedo considerarlo como un partido político, debemos quitar esos motes al cristianismo, porque se le limita.
Sergio Méndez Arceo en La Cruz y el martillo, de Carlos Fazio
Introducción
El documental Obispo rojo de Francesco Taboada Tabone (México, 2024) es una obra de tres horas que retrata la vida y obra de Don Sergio Méndez Arceo, obispo de Cuernavaca de 1952 a 1982. Figura revolucionaria dentro de la Iglesia Católica mexicana, Méndez Arceo llegó a la capital de Morelos con una postura conservadora, pero con el tiempo se transformó en un líder espiritual y social que desafió a las estructuras tradicionales eclesiásticas y políticas.
El documental muestra la evolución del obispo y su lucha por una "revolución espiritual" fraguada a través de la cercanía con movimientos sociales, pobres y desfavorecidos; así como por su compromiso con los derechos de trabajadores, pueblos indígenas y exiliados políticos. De ese modo, cambió prácticas litúrgicas tradicionales, promovió acciones progresistas al interior de su diócesis, como el psicoanálisis en la formación religiosa y defendió a personas perseguidas por el Estado.
La propuesta documental de Francesco Taboada, a partir de diversos testimonios orales, recreaciones y archivos históricos originales, se puede dividir en tres partes que van describiendo el papel fundamental que tuvo Don Sergio en la urdimbre e intervención de lo que el historiador Rafael Mondragón y otros investigadores han dado en llamar “El círculo de Cuernavaca”.
La primera parte aborda datos biográficos de Sergio Méndez Arceo en su formación conservadora; su llegada a Cuernavaca en 1952 y su transformación comprometida a través del caso del Monasterio de Santa María de la Resurrección encabezada por el religioso belga Gregorio Lemercier.
La segunda parte enfoca el vínculo del Obispo rojo con Monseñor Iván Illich y su participación en el Centro Intercultural de Documentación (CIDOC) de Cuernavaca.
La última parte describe el compromiso radical que asumió Don Sergio al optar por los pobres, desvalidos y desposeídos, siguiendo la premisa de la Segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana de 1968 en Medellín, Colombia: “la opción preferencial por los pobres”.
El propósito de este texto consiste en contribuir y complementar con el documental Obispo rojo, la argumentación del historiador Rafael Mondragón Velázquez que considera a Iván Illich, Gregorio Lemercier y Sergio Méndez Arceo como precursores y protagonistas fundamentales de un espacio histórico socio cultural conocido como “El círculo de Cuernavaca”, donde se fraguó una red innovadora de pensamiento alternativo a nivel mundial, alrededor de la crítica a la Modernidad, desde problemas asociados a religión, salud, educación, energía y urbanización, entre otros; y donde convergieron una pléyade de intelectuales de la talla de Erich Fromm, Paul Goodman, Paulo Freire, Leonardo Boff, Ramón Xirau, Sylvia Marcos, Peter Berger, entre muchos otros pensadores.
En la Octava sesión del Ciclo de videoconferencias “Los sesenta, la década de la ruptura” realizadas en marzo y abril del 2025 por la Academia Mexicana de Historia, el joven y brillante historiador Rafael Mondragón plantea que “El círculo de Cuernavaca” fue un espacio educativo y cultural que se configuró como una de las fuentes principales de diversos enfoques teóricos constituidos en Latinoamérica y que dieron como resultado la teología de la liberación, la educación popular, pedagogías críticas latinoamericanas, epistemologías del Sur y las teorías decoloniales.
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Gregorio Lemercier y la renovación litúrgica
El Monasterio de Santa María de la Resurrección fue fundado en 1950 en Santa María Ahuacatitlán, Morelos, en la diócesis de Cuernavaca, por el monje benedictino belga Gregorio Lemercier. El monasterio destacó por dos razones: por una capilla circular, diseño arquitectónico revolucionario en el que el sacerdote se ubicaba en medio de los fieles para lograr una integración horizontal en la misa, alejándose del diseño tradicional donde el sacerdote está al frente. Y porque se implementaron novedosas terapias psicoanalíticas grupales entre los monjes benedictinos, lo que generó gran controversia. En 1967, la comunidad monástica decidió disolverse después de que su prior, Gregorio Lemercier, fuera amonestado repetidamente por las autoridades del Vaticano debido a estas prácticas.
En el documental Obispo rojo aparecen los testimonios de personas que estuvieron involucradas en el caso del monje Lemercier y/o que conocían de la intervención de Don Sergio Méndez Arceo, a partir de 1952, en que fue designado Obispo de la diócesis de Cuernavaca.
En la pantalla, se alternan las declaraciones de diferentes entrevistados, con anécdotas y sentido del humor, que reconstruyen el caso del monje Lemercier. La participación de Fray Gabriel Chávez de la Mora es fundamental para escuchar en su propia voz el proyecto de la capilla circular que le encargó el prior del Monasterio y que representaba no sólo un diseño artístico y arquitectónico, sino una visión renovadora de la liturgia. Aquí nos enteramos de cómo el monasterio benedictino estaba transformando una de las prácticas tradicionales en la Iglesia Católica: la misa. En lugar de una ceremonia en latín y con el oficiante de espaldas a los feligreses, el fraile Gregorio Lemercier promovía la misa en español y de frente a los feligreses, sentados en círculo; además de incorporar música popular en esos ritos. Toda una revolución eclesiástica previa al Concilio Vaticano II, que inauguraría el Papa Juan XXIII en 1962. De hecho, el documental nos aclara que Don Sergio es instruido por el Vaticano para supervisar las prácticas extraordinarias que se estaban realizando en el Monasterio de Santa María de la Resurrección, donde se incluía la incorporación de terapias psicoanalíticas entre los religiosos.
El Obispo Méndez Arceo, frente a las prácticas innovadoras que observa, vive una transformación que lo lleva a solicitar un proyecto de renovación de la Catedral de Cuernavaca, autorizar el psicoanálisis como instrumento terapéutico y a instituir la misa latinoamericana en su diócesis, integrando los elementos del Monasterio benedictino.
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Iván Illich y la crítica a la Modernidad desde el CIDOC
Otra figura que destaca en el documental Obispo rojo es el intelectual Iván Illich. En la segunda parte, varios entrevistados describen anécdotas y reflexiones sobre el desarrollo del Centro Intercultural de Documentación (CIDOC) fundado por Illich e impulsado por Don Sergio Méndez Arceo.
En las escenas de la pieza cinematográfica sobresalen entrevistados que estuvieron vinculados con el Obispo de Cuernavaca y particularmente con el pensador austriaco. Al menos cuatro informantes se distinguen en el filme: Tarsicio Ocampo, Leonardo Boff, Sylvia Marcos y Adolfo Pérez Esquivel.
Tarsicio Ocampo participó activamente junto con Illich y otros colaboradores, como Valentina Borremans, en la organización, recopilación y sistematización de las fuentes documentales originales que constituyeron el fondo del Centro. Su función incluyó labores de archivero y gestor del material documental que sustentaba la investigación interdisciplinaria del CIDOC, orientada a entender los procesos sociales, culturales y políticos en América Latina desde una perspectiva crítica e intercultural. Además, ayudó a consolidar al CIDOC como un espacio de debate y difusión de pensamiento crítico sobre temas como la teología de la liberación, la teoría de la dependencia y las luchas sociales en la región.
Don Sergio Méndez Arceo se vinculó al CIDOC a través de Tarsicio Ocampo, quien era responsable de la Biblioteca del Centro, y luego de volverse un asiduo visitante, estableció relación con Iván Illich.
Además de las reflexiones y anécdotas que comparte Tarsicio Ocampo en el filme, también contribuyen, desde una visión más Latinoamericana e internacional, los comentarios y relatos del teólogo brasileño Leonardo Boff, el premio nobel argentino Adolfo Pérez Esquivel y la feminista mexicana Sylvia Marcos. Gracias a sus aportaciones en la pantalla, descubrimos uno de los periodos más fructíferos en la conformación de “El círculo de Cuernavaca”, en donde relatan la personalidad de Iván Illich y su relación con Don Sergio Méndez Arceo.
Así, somos testigos de la trayectoria intelectual de ambos pensadores, que fueron tejiendo redes en países Latinoamericanos y en donde se nos revelan historias que hemos ignorado o han permanecido ocultas por décadas, como la influencia del Obispo Méndez Arceo en el Concilio Vaticano II, en la Segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana en Medellín, Colombia; en la defensa de exiliados chilenos o centroamericanos durante los golpes de Estado y guerras civiles. Del mismo modo que conocemos la influencia y proyección de Iván Illich en el pensamiento occidental con las discusiones que emprendieron sobre educación, salud, energía… Impacto que provocó ataques por parte del Vaticano, el Episcopado y el gobierno Mexicanos, además de muchas organizaciones conservadoras. El caso de la amonestación a Iván Illich está muy bien documentado y resulta un ejemplo paradigmático de las acciones y el sentipensar crítico que estaba floreciendo en esa pequeña región del planeta.
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Don Sergio y la radical opción preferencial por los pobres
En la última parte del filme resaltan testimonios orales que revelan detalles de su vida que fueron silenciados o excluidos de la historia oficial y eclesiástica. A través de la anécdota de “El Cobijero” Don Sergio vive una segunda epifanía que lo transformará de manera crucial. Durante una huelga de obreros que estaban presos por haberse rebelado frente a injusticias laborales, Méndez Arceo fue enviado por algunos empresarios para "amansar" a estos trabajadores. Cuando visitó la cárcel, un obrero conocido como "El Cobijero", le dijo duramente: "Usted no tiene nada que hacer aquí, porque nunca ha comido pan duro con café. Usted no sabe nada de los pobres". Esta frase fue una revelación para el Obispo de Cuernavaca, quien entonces respondió que a partir de ese momento dejaría de ser juez y se convertiría en parte de ellos, comprometiéndose así a ser defensor y vocero de los movimientos obreros y sociales. Esta experiencia marcó el inicio de su activismo social y pastoral comprometido con los sectores populares.
Este compromiso también llevó a Don Sergio a desarrollar un papel como vocero de movimientos sociales, defensor de pobres y desposeídos, e intermediador entre guerrilleros y Estado. Enfrentándose así a figuras del poder político y la jerarquía del Vaticano.
La recreación que presenta el documental del caso de un secuestro y liberación es interesante. En 1971, Sergio Méndez Arceo fungió como intermediario en el secuestro del rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Jaime Castrejón, realizado por el líder guerrillero Lucio Cabañas. Méndez Arceo intervino en las negociaciones para lograr la liberación del rector, entregando el rescate solicitado por los guerrilleros para salvar la vida de Castrejón. Esta mediación fue parte de la actuación de Méndez Arceo durante la llamada "Guerra Sucia" en México, en la que enfrentó críticas y condenas, aunque él defendía la intermediación como estrategia para salvar vidas en un contexto de violencia y conflicto social.
Reflexión final
El documental Obispo rojo de Francesco Taboada es una obra recomendable porque describe el proceso de transformación y conformación de Don Sergio Méndez Arceo como un ser humano comprometido profundamente con la justicia social y la renovación espiritual; asumiendo el desafío que representó enfrentar estructuras de poder en una sociedad reproductora de desigualdad, violencia y miseria.
También es valiosa esta pieza cinematográfica porque descubre tres aspectos clave en la historia, ocultada o ignorada, del pensamiento crítico latinoamericano; en los que la renovación litúrgica impulsada por Gregorio Lemercier, la crítica a la Modernidad desde el CIDOC encabezada por Iván Illich y el compromiso radical de la opción preferencial por los pobres del Obispo Méndez Arceo, entretejen un entorno cultural de resistencia y esperanza.
Referencia
Fazio, C. ( 1987) La Cruz y el martillo. Joaquín Mortiz Planeta. México. pág.14
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