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Jueves, Mayo 14, 2026

Agradezco la invitación a presentar este libro a Rafael Tonatiuh y Armando, y lo agradezco porque existen infinitas razones para celebrarlo.

La primera de ellas es que sea su presentación en la Universidad Pedagógica Nacional. Unidad 095, casa y hogar académico de todas y todos nosotros, espacio educativo que le sigue manifestando a la sociedad que el ser docente, es y debe ser motivo de enorme orgullo y profunda admiración, aun cuando existan voces estridentes y limitadas que digan lo contrario. Pensar en la docencia y actuar en ella, es un acto de enorme vitalidad que nos ayuda a buscar y construir nuevas respuestas para los enormes desafíos que enfrentamos.

La segunda es porque hoy en día sale a luz: La vejez en el cine. Representaciones sociales en filmes clásicos y contemporáneos. un nuevo libro, un nuevo texto y eso es motivo de gran satisfacción porque con su aparición se acrecienta la cultura y se documenta lo que somos, lo que buscamos ser. Es un libro que expresa y comparte nuestras múltiples formas de percibir el mundo, de su complejidad y de su necesidad impostergable de transformarlo… de hacerlo un lugar vivible y disfrutable para todas y todos nosotros, por supuesto, incluidas las personas de una edad mayor.

Hablaré primero del libro como concepto y después del contenido de la obra, ya que el libro es una invención que la cultura humana ha desarrollado a lo largo de muchos siglos y que apenas ha experimentado cambio alguno. Irene Vallejo en su novela El infinito en un junto relata como en la antigüedad existían personas que viajan a los diferentes rincones del planeta para conseguir lo escrito en los pergaminos y conservarlo como parte de la historia y de la cultura de los pueblos, por eso el libro es de un valor imprescindible para todas y todos nosotros. O la obra de Debora Harkness que está centrada en la búsqueda de un solo libro: Ashmole 782, texto medieval buscado por los humanos, las brujas, los vampiros y los demonios, y que en sus páginas encierra el origen de cada una de ellas y describe la forma en que todos tenemos un poco de sangre de cada una de estas especies.

Asimismo, al escribir estas líneas, asocié también la aparición de La vejez en el cine con un debate relacionado a la música, así con cierto grado de nostalgia y profunda incertidumbre, recordé cómo a inicios de esta semana se expresaba por la radio que la vida de los discos compactos había llegado a su fin, porque la existencia del disco físico, no era viable, porque las ventas habían sino nulas en México y en casi todo el mundo, porque su rentabilidad no era costeable, ya que la compra de música por internet es la nueva lógica para ello. En mí, apareció la pregunta obligada ¿los libros correrán la misma suerte?

Para aliviar mi miedo y mi profunda incertidumbre, me refugié en la revisión de la extraordinaria obra de Jean-Claude Carriere y Humberto Eco: “Nadie acabará con los libros“, quienes exponen una serie de cuestionamientos sobre la vigencia de lo que hemos denominado “libro” y su futuro dentro del contexto de la revolución científica y tecnológica que experimentamos, donde el uso de la red de internet y, hoy en día de la inteligencia artificial ofrece la posibilidad de acceder a información y a la lectura de textos en tiempo inmediato, que se constituye es una realidad papable para millones de seres humanos en el planeta. Por tal razón, cuestionan y debaten sobre: ¿Qué es el libro? ¿Qué son esos libros que, en nuestras estanterías o en las bibliotecas de todo el mundo, encierran conocimientos y las fantasías que la humanidad acumula desde que es capaz de escribir? Se cuestionan si ¿Han sido útiles para la conformación de nuestro ser como persona, como ciudadano de un país y como habitantes del mundo?

Preguntas todas lícitas que encuentran una resonancia en este preciso instante en que hace su aparición: La vejez en el cine.

¿el libro desaparecerá a causa de la proliferación de las redes sociales y la inteligencia artificial?

Al respecto, podemos concluir que, en definitiva, el libro electrónico no aniquilará al libro en papel, toda vez que no se ha inventado nada mejor que un libro como aliciente para la lectura. De ahí que debemos revitalizar nuestros esfuerzos y dirigirlos a actos tan valiosos como publicar un libro, porque ese conjunto de papel, abre la posibilidad para la magia, la imaginación, el escape, el disfrute y deleite de nuestras vidas. El libro es como la cuchara, el martillo, la rueda y las tijeras, una vez que se han inventado, no se puede hacer nada mejor, como también lo sentencia Carriere y Eco.

Por supuesto lo celebro además por sus propios autores Rafael Tonatiuh y Armando. Que, ante todo, son docentes natos, comprometidos educadores, cinéfilos, lectores, espectadores, excelentes conversadores y sinceros amigos. Gracias por su amistad y enseñanzas.

Pero también celebro que se edite otro libro sobre cuestiones sociales y de manera específica sobre el tema de la vejez, que ha sido, me atrevo a pensar, un tópico que ha ocupado en todas y todos nosotros, muchas horas de sueño, de diálogo y de reflexión, en las que nos preguntamos: ¿Cómo seré yo cuando llegue a una edad madura? ¿Cómo seré de viejo?, algunas de las respuestas no nos gustan por lo lapidarias que son y porque nos relevan un futuro incierto y poco esperanzador. Ayer Lilith estudiante de pedagogía en clase, me hizo recordar las palabras de Carlos Landeros cuando entrevistaba a Elena Garro y él le decía: “Es mejor ser humilde, muchos más simple, porque al final del camino, todos somos humillados por la vejez y vencidos por la muerte”.

Pero también hay otra faceta de la vejez y este libro nos acerca a ella, nos alienta a pensar de forma distinta y materializa a la persona en la vejez como un ser con experiencias, paciente y pausada, con sonrisas frescas, que recuerda y disfruta por el solo hecho de recordar, que ha dejado un legado y que goza su momento y el tiempo que pasa con los demás, que busca espacios para la soledad y para el íntimo pensamiento, que tiene más presente su presente porque sabe que las horas acaban.

De ahí el gusto porque salga a la luz otra lectura, otro análisis, otra forma de percibir y tratar de entender este complejo problema que hoy en día nos ha manifestado los umbrales a los que hemos arribado como sociedad, ya que existe un miedo latente a la ancianidad. Por lo que La vejez en el cine es un texto necesario e indispensable para darle rumbo a los procesos de búsqueda y construcción de nuevas y diferentes respuestas ante los enormes retos sociales y, puedo decir, ambientales que hoy en día están ante nosotros.

Además, reitero su celebración porque se instala en una incesante preocupación personal que está vinculada a la necesidad impostergable de documentar las cosas; de documentar nuestra historia y nuestras tramas de vida, lo que proyectamos, sentimos y pensamos sobre la sociedad, sobre sobre nuestras madres y padres y sobre nuestros ancianos, y qué mejor, a través de la aparición de un nuevo libro. Enhorabuena para mis colegas y amigos Rafael y Armando quienes plasmaron sus ideas y reflexiones en este hecho social, las cuales le dieron escenario a un incesante debate sobre un tema de actualidad y que en algunas ocasiones ha sido depositado en el cajón de aquello que ocultamos y reprimimos.

En la lectura del libro, se devela el interés de los autores por ofrecer un texto cálido, actual, controvertido, pero reflexivo a la vez, que fue escrito, cómo lo señala Rafael Tonatiuh en su prefacio, a partir de su recuerdo de “aprender y amar el cine con sus padres” y donde se recogen múltiples experiencias compartidas que “deben ser y deberían seguir siendo” en sus palabras, un capital cultural para todas las condiciones sociales y en concreto, agrego yo, para todos los estudiantes universitarios.

Así, el texto manifiesta otra de sus grandes virtudes, ser un documento que, ante todo, ofrece una invitación al lector para direccionar pensamientos, prácticas e imaginarios hacia sitios distintos, porque tal como se afirma en el libro, la llegada a la adultez de sus autores, fue el pre-texto para dar un giro hacia este tema, para comenzar una travesía viendo películas que tomaban la pérdida de la memoria en los ancianos como asunto central, pero que a partir de ahí, descubrieron la enorme diversidad de filmes que abordaban el tema desde diferentes miradas, desde diferentes vértices… desde otras realidades.

En los seis capítulos del libro, los autores nos conducen paso a paso al análisis de temas como el rol de los ancianos en la actualidad; a la pobreza en la vejez; a los viejos como centro del núcleo familiar; a la convicción de los ancianos; al Alzheimer, y al amor en la pareja siendo viejos. Esto se complementa con un epílogo “desde dentro” y una reflexión final sobre la tercera edad en el cine, lo cual hace del libro un texto de fácil lectura y ameno en su revisión.

Asimismo, otro de los aspectos que destaco de la obra de Rafael Tonatiuh y Armando, es la forma con que inicia la discusión, esto en la pluma del prof. Gabriel Páramo, quien advierte que cuando él era joven le desconcertaba la imagen de los viejos en el cine, pero pasados los años y con la ayuda de esta obra, podemos ver, de una manera diferente, eso que le hemos denominado: “La tercera edad”, frase que cristaliza la mayoría de las reflexiones, ideas, discusiones y propuestas que contiene el libro.

La realidad actual caracterizada por la celeridad y radicalidad de los acontecimientos, no nos deja duda de que debemos tener otros puntos de partida y nuevos referentes para enriquecer la acción educativa de los docentes, para hacer visible todo el excelente trabajo y esfuerzo que desarrolla en el salón de clases, porque seguro estoy, que existen, en muchos rincones del país, educadoras y educadores que, con un manto de invisibilidad y anonimato, se están atreviendo a hacer cosas distintas, a sembrar en los estudiantes y en ellos mismos una convicción inquebrantable de que las cosas pueden ser diferentes. Y es precisamente en este punto, donde La vejez en el cine tendrá sus mayores posibilidades, en la medida que su contenido puede tener el potencial de cambiar ideas y de edificar nuevas avenidas en el gremio de los educadores de este país.

En una entrevista a Santiago Roncagiolo, advertía que cuando terminas de leer un libro, y en este caso también, de ver una película, un documental, te has convertido en otra persona, debes ser otro individuo sentenciaba el escritor peruano, y lo eres porque has vivido una experiencia que no tenías, que jamás habías pensado, que en tus sentidos se había transmitido, por eso eres y debes ser diferente. Las palabras de Roncagiolo las experimenté al momento de concluir la lectura de la vejez en el cine.

Así, con el gusto y agradecimiento a Rafael Tonatiuh y Armando a presentar su libro, deseo reiterar que vale la pena trabajar en los procesos educativos, investigar en este campo, que hoy más que nunca es necesario e indispensable para tratar de ofrecer un rostro distinto al futuro y al presente, una posibilidad donde todos quepamos y donde cada uno de nosotros pueda tener la oportunidad de desarrollar sus capacidades, sus potencialidades y donde ejerzamos nuestras irrenunciables libertades humanas.

Insistir también en que la labor educativa es necesaria en todos los espacios, particularmente en recintos como la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), ya que ella es parte esencial de nuestras vidas y un lugar donde se proyectan, a través de la palabra y el pensamiento, nuevos destinos para la educación de nuestro país.

Carlos fuentes lo expresa en estas palabras:

Creo en la Universidad. La universidad une, no separa. Conoce y reconoce, no ignora ni olvida. En ella se dan cita no solo lo sobrevivido, sino lo que está vivo o por nacer en la cultura. Pero para que la cultura viva, se requiere un espacio crítico donde se trate de entender al otro, no derrotarlo —y mucho menos, de exterminarlo: Universidad y totalitarismo no son compatibles—. Para que la cultura viva, son indispensables espacios universitarios en los que prive la reflexión, la investigación y la crítica, pues estos son los valladares que debemos oponer a la intolerancia, el engaño y la violencia”.

 

Por lo anterior, juzgo indispensable la lectura y revisión de La vez en el cine, para quienes estamos inmersos dentro de los procesos educativos y no lo hago por un simple cumplido por la invitación a presentarlo por parte de mis amigos, sino por el convencimiento de que su contenido puede orientar la reflexión de nuevas prácticas e investigaciones pedagógicas.

Por ahí he escuchado que una presentación de un libro, no es presentación, sino debe ser una férrea crítica al mismo, aún no tengo una opinión al respecto, porque más bien me interesa que lo lean, que lo critiquen, que lo disfruten, y que puedan obtener de él, otra referencia, otra película, que nos dé la posibilidad de abordar con mayores herramientas teóricas y metodológicas, esta gran empresa que hoy en día, como lo he reiterado, se ha vuelto uno de los aspectos ineludibles para las instituciones de educación superior: lo humano en todas sus dimensiones.

Cierro mi intervención con las palabras de Antonio Banderas al momento de entregarle un galardón cinematográfico, quien, al recordar al Quijote de la Mancha, decía:

Como no estáis experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tienen dificultad, te parecen imposibles… confía… en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”.

Muchas gracias ¡

Sacapuntas

Ignacio Solares
Rafael Pérez Gay
Ingela Camba Ludlow

El timbre de las 8

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández

Educación Ambiental

Usos múltiples

Mentes Peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández

Mirador del Norte

Sala de maestros

Tarea

Ariana Yamileth Pérez Martínez
Abelardo Castillo
Ximena Nicol Quesada López
José Emilio Pacheco
Carlos Montemayor
“pálido.deluz”, año 14, número 177, "Número 177. Vicios y virtudes de la tecnología en educación. (Junio, 2025)", es una publicación mensual digital editada por Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández, calle Nextitla 32, Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo, Ciudad de México, C.P. 11420, Tel. (55) 5341-1097, https://palido.deluz.com.mx/ Editor responsable Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández. ISSN 2594-0597. Responsables de la última actualización de éste número Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández, calle Nextitla 32, Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo, CDMX, C.P. 11420, fecha de la última modificación agosto 2020
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