Entre lo orgánico y lo mecánico, H.G Giger construyó un universo de belleza inquietante. El artista suizo transformó sus pesadillas en visiones biomecánicas que cambiaron para siempre el cine, el arte y nuestra idea del horror futurista.
Origen.
Nacido en Chur, Suiza (1940) Hans Ruedi Giger creció en un entorno aparentemente común. Hijo de un farmacéutico y de una madre con sensibilidad artística. Sin embargo, desde su infancia estuvo marcada, por temores profundos y sueños intensos que más tarde canalizaría en su obra.
Esa tensión entre lo onírico y lo tangible se convertiría en el núcleo de su lenguaje artístico.
En alguna ocasión su padre le regaló una osamenta humana, con la idea de que el pequeño Hans se inclinara a estudiar medicina, sin embargo, este le puso cuerdas y alambres para darle movimiento.
Estudió arquitectura y diseño industrial en la escuela de artes aplicadas de Zúrich, una formación que dotó de rigor técnico y sentido estructural. Sus primeras obras ya mostraban la fusión entre la carne, metal y la máquina. Una estética que anticipaba un futuro dominado por la tecnología y la alineación del cuerpo.
Nacimiento del estudio biomecánico.
“El biomecanismo” de Giger no fue sólo una estética visual, sino una forma de entender la relación entre el ser humano y la máquina, en su universo, la piel se transforma en metal, los huesos se conectan con cables y los órganos se convierten en motores. Su arte es una metáfora de la modernidad, sensual, fría y profundamente inquietante.
Su técnica, el uso del aerógrafo, el cual le permite lograr transiciones suaves y texturas metálicas, creando atmósferas suspendidas entre el sueño y la materia.
El octavo pasajero.
En 1979, el director Ridley Scott recurrió a Giger para diseñar a la criatura central de Alien. De una de sus pinturas, “Necronom IV”, nació el xenomorfo, una figura que combinaba erotismo, horror y perfección anatómica.
El presupuesto inicial para la película era de $4 millones de dólares, pero se duplicó después de que Scott presentara definitivamente al “octavo pasajero”. Que por cierto la criatura carece de ojos lo que la hace aún más sombría y deshumanizada.
El éxito fue inmediato, Giger ganó el premio Oscar a los mejores efectos visuales, y el xenomorfo se convirtió en ícono cultural. Aún así el artista confesaba que prefería trabajar en soledad: “el caos del cine me asusta más que mis propios monstruos”, dijo alguna vez. Giger también trabajó en películas como “Species” y “Prometheus”.
Amor de otro mundo.
Li Tobler fue una actriz y modelo suiza conocida por ser su musa. Nació en 1947 y falleció en 1975 a los 27 años debido a un suicidio causado por una fuerte depresión. Li conoció a Giger en 1966 mientras estudiaba actuación en Zúrich. Su relación fue intensa y creativa se convertiría en una fuente de inspiración, la retrató en varias obras, incluyendo las famosas pinturas “Li I” y “LI II”.
La muerte de Li tuvo un impacto profundo en Giger, quien se sintió devastado y culpable. Su arte se volvió aún más oscura y profunda reflejando el dolor y la desesperación que sentía.
Un arte que trasciende fronteras.
La influencia de Giger se extendió más allá del cine. Su estética inspiró a la música, el diseño y la arquitectura. Creó portadas de álbumes para Emerson Lake Palmer, Debbie Harry y a los Rolling Stones. También se ilustraron varias de las portadas de los libros de H.P. Lovecaft entre otros.
En 1998 se inauguró el museo H.R Giger en Gruyéres, donde se exhiben sus obras más famosas, junto piezas de arte fantástico y surrealista. Este museo es, en muchos sentidos, una extensión física de su imaginación.
Muerte y legado.
H.R Giger falleció el 12 de mayo de 2014, a los 74 años debido a las lesiones causadas por una caída en las escaleras de su casa. Su muerte fue un duro golpe para el mundo del arte y la ciencia ficción. Giger influyó en la creación de otros monstruos y criaturas en el terreno de seres inexplicables y atemorizantes, muchos de ellos provenientes del santuario del subconsciente del artista que siempre vestía de negro, el gran: H.R Giger.
“La creación es un proceso de destrucción”… H.R Giger.
Mi top 10 de las mejores obras de H.R Giger.
1.- Necronom IV (1976)
2.- Alien (1979)
3.- Birth Machine (1998)
4.- Li II (1998)
5.- Friedich Kuhn (1973)
6.- Aleph (1977)
7.- Xenomorfo (1979)
8.- Mesas y sillas del bar Giger (1998)
9.- Escultura de bronce (1998)
10.- Necronomicón (1977).
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