La enseñanza ha sido siempre una música: Ritmos de preguntas, melodías de explicaciones, contrapuntos de actividades y silencio cuando el asombro escucha. Cada generación ha afinado este sonido con sus instrumentos: Pizarrones, libros, gises y borradores, posteriormente proyectores con sus controles, pantallas, plataformas y buscadores. Ahora a esta orquesta se incorpora un nuevo instrumento; La IA el cuál no toca por si sola, pero que acompaña, sugiere variaciones, propone improvisaciones, pero sobre todo escucha con una nitidez que antes no era posible. El comportamiento de este instrumento no remplaza a la partitura; transforma la manera de leerla, interpretarla y en ocasiones, permite escribir nuevas partituras para este instrumento.
A diferencia de los instrumentos que reproducen su sonido a través de la cuerda frotada como un cello o de forma aerófono como un saxofón, la IA trabaja sobre patrones: capta ritmos de eficiencia y rendimiento, descubre motivos de un error, sugiere modulaciones pedagógicas adaptables a diferentes oídos (estudiante), se trata menos de un mecanismo o física de sonido que de un oído amplificado. En este sentido la IA no se presenta como una moda o una burbuja financiera, se trata de una revolución tecnológica integral, que altera prácticas fundamentales de manera importante; es “La melodía que llegó para quedarse”. Por añadidura, llegar para quedarse, significa también la solicitud de nuevas formas de realizar conciertos (infraestructura, formación docente, líneas musicales, ética), para quien la melodía no se distorsione. Según la UNESCO (2025), la IA tiene el potencial de abordar algunos de los mayores desafíos en la educación.
Cada cambio generacional no es solamente una cronología; es cultural y cognitivo. Las generaciones que han crecido con imágenes y visualizaciones en pantallas, procesan la información de manera distinta a quienes los hicieron a través de textos impresos. El arribo de la IA coincide con una generación que utiliza dispositivos digitales. En educación esto significa que el estudiante contemporáneo no reflexiona una clase de la misma manera que sus antepasados. La experiencia que busca debe corresponder a su tiempo, a su historia y a sus preguntas.
Según Holmas, Bialik y Fadel (2019) la IA en la educación puede reconfigurar no solo actividades, sino también objetivos: Puede desplazar la atención de una enseñanza elemental hasta una con habilidades complejas, colaborativa y con un pensamiento crítico avanzado. Y también diseños en donde la IA no sustituye la habilidad humana y permite potenciarla.
Esta transformación generacional requiere un reconocimiento de circunstancias; Primeramente, puede existir un desfase entre la velocidad de la adaptación a la tecnología. En algunos casos ciertos criterios educativos y modelos tradicionales tienen como prioridad la memorización, La IA demanda roles distintos como son la comprensión de procesos y los diseños de tareas. Por otra parte, la equidad digital es fundamental, Si esta nueva música suena solamente para oídos absolutos, no se generará la igualdad digital. Por su parte la UNESCO (2021) ha insistido en que las políticas públicas fomenten el acceso a la democratización digital.
Por tanto, la disrupción que se presenta no es únicamente marginal, ciertas estructuras fundamentales se reconfiguran, ciertamente consideremos un nuevo género que incide en la escucha de la colectividad: El Jazz, el blues y el rock alteraron paradigmas previos, así estas tecnologías llevan a replantear modelos y arquetipos tradicionales.
La observación del comportamiento social, nos presenta la percepción del cambio, muestra de ello es el aprendizaje adaptativo impulsado por la IA, que favorece nuevas formas de pedagogía en el aprendizaje, lo anterior sin dejar a un lado la cautela respectiva ante las transformaciones sociales de importante incidencia. El aprendizaje adaptativo presentado por AIED (Artificial Intelligence in Education), se presentan como un refuerza educativo y la utilización de herramientas de IA de manera generalizada, permitirían el desarrollo de actitudes motivadoras y personalizadas en el aprendizaje (Wang,2024); lo anterior sin hacer a un lado el estado ulterior del estado latente de la dependencia digital, el sesgo cognitivo y la importante supervisión human.
Las situaciones disruptivas, de manera natural hace valer la interrogante ética ¿Se verá modificada la autoridad docente con el surgimiento de una entidad digital que expone y plantea caminos educativos alternativos? Ante esto se encuentra la reflexión y la comprensión de esta herramienta por parte del entorno educativo. Como en la mejor trayectoria pedagógica, la autoridad deriva de la capacidad de transformar la experiencia en el aprendizaje; la IA es actualmente una herramienta, el conocimiento esta permite ampliar el liderazgo, no limitarlo, la musicalidad la dan las manos, no el instrumento, la autoridad no debe perderse. De lo anterior y de la apropiación se acompañan las nuevas competencias y habilidades: Algoritmos, datos, programación y rediseños didácticos.
Por lo anterior se reconoce la destrucción creativa (Schumpeter, 2016), en donde las estructuras precedentes, se ven derribadas, generando nuevas. En la educación, la IA puede llegar a representar esa partitura, en virtud de que la “destrucción creativa”, no termina en un concepto, abre espacios para nuevas prácticas pedagógicas más minuciosas, interdisciplinarias y con oportunidades socioemocionales.
El riesgo de no gestionar bien esta transición, puede ser foco de propagación de inequidades y la erosión del sentido humanista de la educación: Que el aprendizaje se desvirtué y se convierta en una figura de modelo estandarizado educativo y no en una experiencia de crecimiento integral. Por tanto, la melodía es concebir a la IA y su uso como la partitura que estructure las tonalidades en favor de la dignidad del estudiante y la autonomía del docente.
Toda música puede desafinar, la IA puede presentar distorsiones como:
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Sesgos algorítmicos. En donde los datos presentados pueden presentar desigualdades o sesgos; la IA reproduce este contexto en sus comentarios y recomendaciones.
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Brechas de acceso. Sin alas políticas públicas inclusivas suficientes, las tecnologías exacerban las diferentes formas de desigualdad social.
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Dependencia tecnológica. La adopción acrítica de la información, puede permitir la pérdida de competencias y habilidades humanas fundamentales como puede ser la escritura o la resolución de problemas.
La consecuencia de lo Anterior no sería la exclusión digital, sino la capacidad de interpretación y gestión, la divulgación, la capacitación docente y el enfoque humanista como parte del arreglo musical.
Si una institución educativa sería un conservatorio de música, en donde se aprende a escuchar y a ejecutar, la formación docente debe transformarse, no únicamente con cursos técnicos, deben mantenerse las competencias humanas; el pensamiento reflexivo sobre los algoritmos, acompañado de un liderazgo ético en la transformación educativa y su gestión. El ejecutante debe asimilar la IA como un co-interprete que refuerza su trabajo, no lo excluye ni reemplaza. Lo anterior significa: La comprensión con examen de los limites digitales, la capacidad para diseñar preguntas que promueven el pensamiento minucioso para evaluar la calidad y pertinencia de los contenidos generados digitalmente. Además de escalar esta formación continua que permitan su sostenibilidad en el tiempo.
Lo anterior permite mostrar a la IA como un co-equipo de compositores pedagógicos. Enfatizando que tanto la IA como la estructura musical requiere de reglas: Ensayos, horarios, formación docente de manera continua, La UNESCO (2025) ha promovido marcos como la ROAM en la orientación de políticas que prioricen los derechos humanos y la equidad. Así mismo esta evolución debe ser inclusiva; Con estudiantes, docentes, investigadores, empresas e instituciones públicas para dialogar. Se necesitan agentes que validen la transición.
Podemos reflexionar las siguientes partituras:
La partitura conservacionista reticente al cambio: Presenta una adopción lenta, con énfasis en el control y con restricciones importantes que limitan el cambio pedagógico, con la posibilidad de convertirse en algo atemporal o de acoger el retraso en oportunidades y presencia de talentos. La Banda Británica de los Rolling Stones lidiaron con los géneros musicales como el punk, el metal y la música electrónica, manteniendo su sonido atemporal.
La partitura tecnocrática: Con una adopción de la tecnología y con toma de decisiones a partir del conocimiento técnico y dejando a un lado el lado humano y social en vez de acompañar el cambio educativo. Stockhausen escribió en 1956 su obra “Gesang der Junglinge” (Canción de los jóvenes), realizada por la tecnología fundamentalmente.
La Partitura humanista: Que es a consideración del estudio la recomendable para abordar la integración dirigida por y con objetivos pedagógicos, con formación docente y evaluación ética. La IA se usa como soporte en el aprendizaje. La banda británica alternativa de “Radiohead” publicó su álbum “kid A” (niño A); Incorporando la música electrónica, el jazz y la música clásica con el humanismo.
Para hacer sostenible esta partitura se propone la continuación en la divulgación, así, con el fomento en investigaciones interdisciplinarias, que permitan la sostenibilidad a largo plazo en el aprendizaje.
Para Paz (1972) La palabra es ritmo, La IA no remplaza voces humanas, agrega tonos y timbres. La posibilidad de nuevos contrapuntos y ritmos que se ajustan a cada momento.
Como reflexión final: ¿Queremos ver a la educación como un resultado de algoritmos o un espacio de formación integral, para el conocimiento humano ¿
La respuesta está en la oportunidad de los docentes que se reinventan y en los estudiantes que integran la tecnología como una herramienta y con criterio propio de interpretación. Al realizar esta práctica, La IA se tornará en favor de la enseñanza, no como un ruido que desplaza la melodía, sino con un nuevo timbre que enriquece a la Sinfonía.
Referencias:
Holmes, W., Bialik, M., & Fadel, C. (2019). Artificial Intelligence in Education: Promises and Implications for Teaching and Learning. Recuperado de:https://www.researchgate.net/publication/332180327_Artificial_Intelligence_in_Education_Promise_and_Implications_for_Teaching_and_Learning
Paz, O. (1972). El arco y la lira. México: Fondo de Cultura Económica.
Schumpeter, J. A. (2016). Capitalism, socialism and democracy. Editorial: Dancing Unicorn Books
UNESCO. (2021). AI and education: Guidance for policy-makers. UNESCO. Recuperado de https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000379376
UNESCO. (2025). La inteligencia artificial en la educación. UNESCO. Recuperado de: https://www.unesco.org/es/digital-education/artificial-intelligence
UNESCO. (2025). Indicadores de Universalidad de Internet. Recuperado de: https://www.unesco.org/es/internet-universality-indicators/roam-x
Wang, S. (2024). Artificial intelligence in education: A systematic literature review. ScienceDirect. Recuperado de:https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0957417424010339?utm_source=chatgpt.com
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