La tradición oral es la manera de transmitir oralmente, de generación en generación la cultura y la tradición de una determinada comunidad, ya puede ser de un lugar localizado o una nación entera. Por el contrario, mucha gente piensa que oralidad y tradición oral son sinónimos y si bien son parecidos no son iguales, la oralidad desde el punto de vista de la lingüística es el medio de comunicación producido mediante sonidos provenientes por el aparato fonador humano (cuerdas vocales, laringe, etc.) que son captados por el oído.
En la tradición oral se conservan creencias, experiencias y conocimientos arraigados en la sociedad, pero también se transmiten sentimientos, ideologías, movimientos sociales que marcaron las ideas de la gente de la época, y por tanto, de una determinada sociedad o país.
Hacer hincapié en la postura de diversos autores como (Nieves Gómez, Literatura de tradición oral en el poniente almeriense) donde se hace referencia a la literatura de tradición oral como la transmisión de cuentos, leyendas, canciones, juegos, cuya transmisión, primordialmente oral, es aceptada de tal forma por una comunidad que, al ser memorizada y por tanto, transmitida de boca en boca, de generación en generación entre sus gentes, dicha transmisión comienza a sufrir variaciones y a derivarse en versiones diferentes.
Normalmente se piensa que la tradición y la transmisión oral son importantes únicamente en las sociedades no letradas, sin embargo, tanto en las sociedades letradas como en las ágrafas la oralidad es un método de comunicación determinante, de aprendizaje no formal, y de vital importancia para el desarrollo de la sociedad a nivel individual y grupal. Antes de proseguir, debemos dejar claro que es la cultura, término el cual podemos definir como el conjunto de variables en las que se incluyen creencias, conocimientos, ideologías, manifestaciones artísticas, costumbres, leyes y en definitiva otros hábitos adquiridos por el hombre como miembro de una determinada sociedad. La cultura, es una acepción muy variable, dependiendo de la geografía donde se ubique, las condiciones sociales, económicas, religiosas, etc. Por ejemplo, no es la misma cultura la de una persona marroquí que la de un neoyorkino, o un tailandés.
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