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Jueves, Mayo 14, 2026

En Lecciones de un pingüino (The Penguin Lessons; Cattaneo, P. Reino Unido/España, 2024), observamos la llegada de Tom Michell (maduro, pelo revuelto, algunas canas, viste con saco de pana, pantalón acampanado y zapatos de gamuza) en 1976 a un Buenos Aires, Argentina, políticamente inestable, con levantamientos guerrilleros y represión política; a punto de un golpe de estado. Tom es extranjero y llegará a dar clase de inglés a un colegio particular, al que la élite económica envía a sus hijos. El director de la escuela le advierte sobre la situación social y le pone reglas a considerar, como los temas de los que no debe hablar con los alumnos y lo que puede o no puede hacer dentro del cuarto que le es asignado para hospedarse.

La combinación educativa no es particularmente virtuosa: alumnos distraídos, juguetones y realizando acoso escolar, en plena clase, a los débiles o a los que consideran sus enemigos; el profesor Tom no se muestra particularmente interesado en que aprendan esos alumnos, improvisando o dejando tareas absurdas para ponerse a descansar; y una escuela de corte tradicional con niños consentidos, vestidos de saco y corbata, pero sin interés por su aprendizaje, en un contexto social violento donde a veces, suspenden las clases.

En una de esas suspensiones, Tom y un compañero docente, deciden viajar al país vecino, hacia Punta del Este en Uruguay, a divertirse y ver si encuentran alguna aventura amorosa. En un bar-discoteca, Tom es afortunado y parece que encuentra a alguien con la que amanece caminando sobre una playa. Vislumbran que hay un derrame de petróleo que ha matado una considerable cantidad de pingüinos, pero a uno de ellos lo logran rescatar. Ahí es el momento en que da un giro la historia.

Ya hemos señalado en otro espacio (Ramírez, Meixueiro & Escobar, 2015: 92-96 pp.) que se cometen tres errores sistemáticos en el cine con respecto a las especies vivas, particularmente con los animales: se humanizan, es decir se les dan atributos de personas como tener carácter, temperamento y razonamiento; en esa humanización se dota a los animales, también de atributos emocionales o afectivos; y, a veces los que tratan de imitar a las especies son los humanos en cuestiones como el vuelo o la cacería. A diferencia de estas consideraciones, es notable el papel del pingüino en esta cinta: será siempre él mismo; es decir, no veremos un héroe o un sobreviviente de la masacre por el derrame petrolero; y no tendrá poderes mágicos, didácticos o de declamación: sólo será una compañía aceptada por Tom, en las circunstancias en las que se encuentran. Pero con eso bastará para que el comportamiento natural del pingüino cambie la actitud de los alumnos en el salón de clase y ante la vida.

La pieza que faltaba en la vida de este profesor será depositada en esa ave ─llamada primero Peter y luego Juan Salvador─, que le demostrará facetas de la realidad que se negaba a ver, como el contexto de guerra interna que implica una dictadura en un país o que es imposible dar una clase sin considerar el contexto e involucrarse con los alumnos, implicándolos en lo que se considera importante.

En este nuevo sentido de vida, el profesor pasará de una cobardía que lo congela, a encarar los problemas de otra manera; a entender el valor de la amistad y la compañía, de la responsabilidad y el bien a los demás.

La película está basada en los diarios y videos caseros del propio Tom Michell, en su estancia como profesor en Argentina. Se observa, también, la recurrencia de algunos guiños/clichés clásicos de cintas sobre docentes: maestros que no quieren serlo (Con ganas de triunfar, EEUU, 1988; Monsieur Lazhar, Francia, 2011; Indiferencia, EEUU, 2011); maestros que sólo lo serán por una temporada (Sociedad de poetas muertos, EEUU, 1989; La sonrisa de Monalisa, EEUU, 2003; La clase, Francia, 2008; El suplente, Argentina, 2022); profesores que son disruptivos para las instituciones educativas o en contextos adversos al interior y exterior de las escuelas (Mentes peligrosas, EEUU, 1995; El profesor, EEUU, 2018; Otra ronda, Dinamarca, 2020; Merlí, España, 2015-2018; Rita, Dinamarca, 2012-2015); sin embargo, vale la pena acercarse a este profesor y a un pingüino que no se cansa, ni oculta, ni quiere ser otra cosa que ser lo que es: un ser vivo y carismático de la naturaleza del cono sur de nuestra América.

Referencias

Ramírez Beltrán, T., A. Meixueiro & O. Escobar (2015) Cine y educación ambiental. México, La Zonámbula/Pálido punto de luz.

Sacapuntas

John Saxe-Fernández
Jorge Marín

El timbre de las 8

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández

La Clase

Alejando González Iñárritu

Educación Ambiental

Mentes Peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández

Mirador del Norte

Tarea

Angelina Muñiz – Huberman
Abelardo Castillo
José Luis Mejía
Horacio Quezada Moreno
“pálido.deluz”, año 14, número 179, "Número 179. El ocaso de la escuela. (Agosto, 2025)", es una publicación mensual digital editada por Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández, calle Nextitla 32, Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo, Ciudad de México, C.P. 11420, Tel. (55) 5341-1097, https://palido.deluz.com.mx/ Editor responsable Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández. ISSN 2594-0597. Responsables de la última actualización de éste número Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández, calle Nextitla 32, Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo, CDMX, C.P. 11420, fecha de la última modificación agosto 2020
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