La tragedia de Texas demuestra que hay cada vez menos capacidad instalada para hacer las previsiones del tiempo. Científicos alertaron que Estados Unidos retrocede décadas en capacidad de monitoreo climático, lo que aunado a una consistente política negacionista hicieron que las alertas o no llegaran o fueran insuficientes para la evacuación inmediata por riesgo mortal.
Quedan claras las prioridades de Trump: el inusitado presupuesto militar que llegó a 997 mil millones de dólares, 37 por ciento del gasto militar mundial, el cual por su parte registra el mayor aumento desde el fin de la Guerra Fría (www.sipri.org, 25/4/25), junto con el uso del presupuesto de lo que queda del Estado para perseguir, cazar y confinar a indocumentados detenidos por su color de piel, confinados en virtuales campos de concentración en condiciones infrahumanas como en el llamado Alligator Alcatraz, un humedal rodeado de caimanes, y furiosos mosquitos. Otro firme y sostenido compromiso es con el capitalismo fósil, que pone fin con las de por si tibias políticas de protección ambiental en favor de la explotación omnicida del petróleo, gas y carbón.
John Saxe-Fernández, La tragedia en Texas
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