Francis Bacon nace en Dublín/Irlanda 1909. Los Bacon vivían en una granja. Su madre era como de adorno, por lo tanto, no se sabe mucho de ella, porque el que decidía todo con mano firme era su padre (ex oficial militar) que se dedicaba a la crianza de caballos.
El pequeño Francis padecía de asma crónica y era considerado un niño sensible, la situación empeoró cuando su padre se enteró que era gay.
Durante toda su vida lo acompañó su nana que era ciega, fumaba mariguana y dormía en la mesa de la cocina. En aquella época la homosexualidad era considerada como una enfermedad además de un delito. Así que el padre de Bacon harto de la situación con su hijo y sus preferencias le pidió a un amigo; que era el mozo de cuadra que “enderezara” al joven. Sin saber que ese amigo era bisexual, terminaron enamorándose y se fugaron a Berlín.
Posteriormente se muda a París donde conoció la obra de Picasso, pero sobre todo una pintura que lo marcaría por siempre: “La masacre de los inocentes” de Poussin… a partir de ahí comenzaría todo…
Si no sirve… a la hoguera.
Bacon tomó algunas clases de pintura, pero se sabe que fue autodidacta adquiriendo su estilo inconfundible. Después se cambia a Londres (con todo y su nana). Ahí montaría su estudio donde comenzaría un período de mucha producción. Sin embargo, no hay muchas piezas de aquellos años ya que para Bacon sin una pintura no era lo suficientemente digna, la quemaba.
El mundo aún no estaba listo.
Después de 8 años (1944) de aquellos inicios envió uno de sus trípticos a una galería (“Tres estudios de figuras a la base de una crucifixión”) El tríptico mostraba criaturas deformadas casi animales, que parecían surgir de una pesadilla y lamentablemente el mundo no estaba listo para esas imágenes.
La guerra apenas había terminado, las heridas aún estaban abiertas y su obra no era bien recibida.
Su estilo e influencias.
Francis Bacon es figurativista todo lo que pinta existe, no hay un antecedente previo algo que nos de un contexto para entender más de lo que el espectador observa – Con Bacon eso no existe. Gran parte de su obra está basada en la tragedia griega, sus elementos representan a las Furias (representaciones femeninas de la venganza).
Casi siempre estas figuras atrapadas en espacios cerrados y a menudo atravesadas por un grito silencioso, lo convirtieron en uno de los pintores más intensos y perturbadores de la modernidad.
Bacon plasma la distorsión del cuerpo humano, espacios geométricos o jaulas invisibles, colores violentos en fondos planos, expresiones que reflejan y representan gritos.
A pesar de su estilo radical, Francis Bacon admiraba profundamente a los maestros clásicos. Uno de sus referentes más importantes fue Diego Velázquez. Su fascinación por el retrato papal “Portrait of Pope of Pope Innocent X” lo llevó a interpretarlo en varias versiones, convirtiéndose en una de las imágenes más icónicas de su obra.
Siempre montado en el caballo del caos.
Bacon vivía entre estudios caóticos y noches interminables, jamás pintaba al natural es decir con el modelo de frente; prefería las fotografias y muchos recortes de periódicos y viejas revistas.
Pintaba de forma impulsiva, su estudio era legendariamente desordenado, estaba cubierto de recortes de fotografías médicas, imágenes de animales y fotogramas de cine, manchas de pintura que probaba los colores directamente en la pared. Afirmaba que buscaba capturar “la sensación del hecho”.
En alguna noche mientras Bacon regresaba a su departamento de Londres sorprendió a un ladron que intentaba robar en su estudio, en lugar de llamar a la policía, terminaron conversando… se enamoraron y derivó en una de las relaciones más importantes en la vida de Bacon (George Dyer).
Se sabe que se turnaban para golpearse hasta quedar inconscientes y en una ocasión Bacon lanzó a Dyer por el balcón.
Aquella historia de amor terminó de forma trágica ya que en 1971, justo antes de una retrospectiva en el Gran Palais, Dyer se suicidó en el hotel donde se hospedaban.
Ese evento marcó profundamente al artista y dio origen a algunos de sus trípticos más intensos, como: “Triptych may-jun 1973”.
Además Bacon era un jugador compulsivo. Frecuentaba casinos en Londres y Monte Carlo apostaba en la ruleta y los dados. Ganaba enormes fortunas y perdía en un instante lo que había ganado en meses. Decía: “el azar era fundamental en su pintura”. A menudo lanzaba pintura o arrastraba el pincel de forma impredecible para que ocurrieran accidentes visuales. El accidente era una forma de verdad.
El legado.
Francis Bacon murió el 28 de abril de 1992 en Madrid. Es considerado uno de los grandes pintores del siglo XX. Reintrodujo la figura humana en un momento dominado por la abstracción, exploró la psicología del cuerpo de una manera brutalmente honesta. Demostró que la pintura podía seguir siendo visceral además de contemporánea.
Su obra influyó en generaciones de artistas y sigue siendo referencia para quienes buscan representar la fragilidad y violencia de la condición humana. Bacon no pintaba simplemente retratos o escenas: pintaba la sensación de estar vivo en un mundo incierto.
Top 10 de la obra de Francis Bacon.
1.- Three Studios for Figures at the Base of a Crucifixion.
2.-painting 1946.
3.- Study after Velázquez´s Portrait of Pope Innocent X
4.- Study for a Portrait
5.- Three Studies for Crucifixion
6.- Portrait of George Dyer in a Mirror
7.- Triptych May-june 1973
8.- Study for Self-Portrait
9.- Three Studies of Lucien Freud
10.- Second Version of Triptych 1944.
“quiero que la pintura golpee al sistema nervioso directamente”.
“Nuestra vida es potencialmente trágica desde el momento en que nacemos.”
F. B.
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