América, tierra de contrastes, llena de diversidad natural, cultural y social, aunque muchas veces se omite por el famoso “sueño americano”, debido a que durante años nos vendieron la idea de que Estados Unidos es el lugar ideal, el sitio de las oportunidades donde todos son prósperos y felices, ocasionando que el resto del continente se vaya desdibujando para dar cabida a una sola bandera, haciendo que incluso el término americano sea exclusivo para los habitantes de ese país, ignorando que es el gentilicio de todos los que vivimos en el continente llamado América.
Debido a esto, los estadounidenses han crecido creyendo que ellos son los únicos seres valiosos en este lugar, que su cara de tonos claros y cabello brillante como el sol les asegurará felicidad, porque se vincula con seguridad e inteligencia, promoviendo la idea de que las lenguas originarias y trajes típicos son vergonzosos porque hacen referencia a los pueblos bárbaros previos a las conquistas europeas, en lugar de reconocer el mestizaje que se vivió en la mayor parte del continente, el cual ha dado una riqueza cultural incalculable que atrae a miles de turistas cada año para conocerla.
Aunque durante mucho tiempo los americanos han bajado la cabeza para obedecer las indicaciones de los primermundistas, desde hace años varios latinos se han pronunciado a favor del reconocimiento del resto de habitantes de América, pidiendo no sólo que se les acepte, sino que también se les respete y se difundan sus ideas. A través de diversas canciones, películas, libros se ha manifestado la inconformidad por la discriminación, exclusión, racismo y violencia continua que se ha dado a lo largo de los años, como “Si el Norte fuera el Sur” melodía de Ricardo Arjona, donde a través de sus estrofas manifiesta la manera en que los estadounidenses se “han adueñado de su bandera”; de igual forma Calle 13 en su canción “Latinoamérica” ha mostrado como ventajas las características de la sociedad latina, las cuales muchas veces han sido minimizadas o ridiculizadas por los habitantes de EUA; otro ejemplo es “Canastitas en serie” escrito por Bruno Traven donde muestra por qué las artesanías son tan valiosas y no podrían convertirse en un objeto para fabricarse en serie como se ha hecho creer, ni para apropiarse de sus diseños para venderlos en prendas de vestir cotidianas, ignorando que en las comunidades cada dibujo tiene un significado especial y la técnica de bordado es diferente según la localidad.
Actualmente la inconformidad e indignación hacia el trato que se le da a los latinos en el país del norte se ha incrementado debido a las medidas exageradas de Trump contra los migrantes, que, si bien es cierto que la migración ilegal es inadecuada, tampoco es correcto el trato que se le da a los latinos que viven ahí, incluyendo a los ciudadanos legales cuyo único defecto es poseer rasgos latinoamericanos o ser hijos de padres procedentes de otros países de América. La muestra más sorprendente de este año se vivió durante el medio tiempo del deporte “más americano” porque no sólo se llevó a un artista latino para realizarlo, sino que también Bad Bunny aprovechó el momento para alzar la voz por todos los que están siendo invisibilizados.
América seguirá siendo un sitio de contrastes, de mestizaje y culturas, pero ojalá se empiece a cambiar la perspectiva para valorar lo que aporta cada pueblo en lugar de desear homogeneizar a su población con la idea de una supremacía inexistente, logrando que en verdad exista una América de oportunidades para cada uno de sus habitantes.
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